sábado, 31 de octubre de 2015

Capítulo 1


¡Hola Oso!
Susana volvió una vez más, ella me gustaba mucho, siempre traía cosas dulces y preparaba la cena para nosotros. Pero esta vez no llego sola, trajo niños con ella. Sus hijos.
Papá conoció a Susana un día en el colegio, tía Irene no pudo ir a recogernos y lo llamo a él. Unas semanas después ella empezó a venir a casa.
—Lucas llamo papá —trae a Brian, Susana ya está aquí y quiero que conozcan a alguien
No le conteste, solo fui a la habitación donde Brian estaba jugando y lo lleve de la mano a la sala con ellos.
—¡Susana! grito Brian soltando mi mano y corriendo hacia ella abriendo los brazos para que lo cargue —¿Quiénes son ellos?
Brian miraba a los tres niños que estaban abrazados a las piernas de Susana. 
—ellos son mis hijos, recuerdan que les hable de ellos Brian asintió el es Mateo, tiene cinco años, como tu
Mateo se parece a Susana, tiene el cabello y los ojos marrones como ella.   
el es Sebastián y ella tomo la mano de la niña que se aferraba a sus piernas con una mano y en la otra llevaba una muñeca de trapo es Samanta, ellos tienen tres años
—¿los dos? pregunto Brian
—si Brian, los dos tienen tres años por que son gemelos
Los gemelos son distintos a Mateo, ellos tienes los ojos y el cabello negro. Samanta lleva un vestido color azul y dos trenzas largas. Ella es hermosa.
—¡mami! llamo Samanta —¡mami!
Ella levanto los brazos y Susana tuvo que bajar a Brian para cargarla a ella.
—lo siento se disculpo Susana ella es así de tímida cuando no conoce a las personas
—no te disculpes, Brian era igual papá trato de tomar la mano de Samanta, pero ella solo envolvió los brazos en el cuello de Susana tal vez otro día
—si Pedro, tal vez otro día
—Brian, ¿quieres jugar con ellos?pregunto papá
—sí, Lucas ven vamos a jugar
Mateo y Sebastián se acercaron a Brian. Mateo saludo a Brian con su manito y lo siguió hacia su habitación, pero Sebastián no avanzó  mucho antes de volver la vista hacia su mamá.
—tal vez deberían jugar en la sala —dijo Susana —Sebastián no se va a separar mucho de Samanta, nunca les ha gustado estar lejos
—claro, entiendo. Lucas ve por tu hermano y traigan sus juguetes aquí
Asentí y volví a ir por Brian. Lo encontré subido en su cama bajando cada juguete que tiene para que Mateo lo pueda ver. Mateo parece en verdad fascinado con todo lo que Brian pone en sus manos.
—Brian
Los dos giran al oír mi voz.
—papá quiere que vayamos a la sala —entro y lo ayudo a bajar de la cama —toma tus juguetes y vamos
Regresamos a la sala cargando bloques de lego y muchos carritos. Papá y Susana hablaban mientras Samanta jugaba con su muñeca sentada en las piernas de ella.
No podía dejar de mirarla. De rato en rato Sebastián iba hacia ella y le mostraba un carrito, lo movía en el aire y luego lo pasaba por sus piernas haciéndola reír. Su risa era aún más hermosa.
Me levante y camine hacia ella, cuando la tuve en frente solo pude tomar su mano.
—hola —la salude moviendo la mano como papá me había enseñado 
—saluda mi amor —le susurro Susana
—¡mami! —lloro Samanta
Sebastián me empujo cuando la escucho llorar y yo la solté.
—no Sebastián —lo regañó Susana —no se le pega a los amigos
Pero él no se movió de su lado junto a Samanta, aunque Mateo lo llamo para que se les volviera a unir. 
—será mejor que me vaya antes que se peleen —Susana se puso de pie bajando a Samanta que la tomo de la mano con fuerza —gracias por todo Pedro
—mami, ¿ya nos vamos? —a Mateo se le notaba triste y reacio a levantarse y dejar los juguetes —¿podemos volver?
—si papi —Brian tomo la mano de papá —pueden regresar otro día, ¿verdad papi?
—claro que si —Susana le sonrió de forma tímida. Papá se agacho para estar al mismo nivel que Mateo —¿quieres volver?
—¿puedo volver? —Mateo le sonrió a papá —mami, yo quiero volver
—pueden volver el domingo —Susana tomo la mano de papá —¿está bien por ti?
—el domingo es perfecto
Ya era de noche cuando ellos se fueron y papá nos ayudo a levantar todos los juguetes de la sala.
—lávense las mano para poder cenar
—papá —lo seguí a la cocina —¿Cuándo es domingo?
—en una semana, Lucas, ahora lávate las manos y trae a tu hermano
Una semana era mucho tiempo yo quería verlos otra vez. Verla otra vez.
Nada pude hacer para que papá me dejara ir a casa de Susana. En el colegio de Brian solo estaba Mateo, Sebastián y Samanta eran muy pequeños para ir. No tuve más remedio que esperar a que la semana se termine.
Cuando en domingo al fin llego me encontraba bastante ansioso por que Susana llegara. A cada momento corría hacia papá para que me dijera la hora.
—no van a tardar mucho —papá se estaba molestando —y no quiero que hagas llorar Samanta
—pero papá, yo solo quiero jugar con ella
—pero a ella no le gusta que la toquen
—pero Sebastián la toca —me queje  
—porque él es su hermano. Si quieres que ella no llore, háblale y espera a que ella te toque primero
Asentí. Papá es un genio. Corrí a mi habitación para buscar mis juguetes, los más bonitos que tengo, los que no le prestó a nadie. Puse todos ellos en mi cama, pero ninguno me parecía bueno para dárselo a ella, entonces recordé que Brian tenía un oso de peluche abandonado, me metí a su habitación y lo encontré en la cabecera de su cama.
—Brian —me trepe en su cama —¿me prestas tu oso?
—¿Qué oso? —Brian se unió a mi sobre su cama —¿ese oso? ¿vas a jugar con el?
—no es para mí, es para Samanta ¿me lo prestas?
—sí, yo ya no juego con el —Brian empujo de su cama el resto de juguetes —pero es un oso de niño
—no importa, es el único oso que tenemos
No lleve el oso a la sala para que no se ensucie en cambio lo deje sobre mi cama. Brian tenía razón no era un oso de niña pero era mejor que nada. Oí la puerta abrirse y cerrarse, seguido del pequeño grito de Brian, que anunciaba que Susana ya estaba en casa.
Me asome un poco para ver. Samanta caminaba junto a Sebastián y Mateo ya estaba sentado en suelo junto a Brian.
Samanta se acerco a Susana y ella la levanto y sentó en sus rodillas. Ella llevaba el cabello suelto y un vestido rosa con patitos en el, como los del colegio de Brian. Llevaba la muñeca de trapo con la que la vi la última vez, la hacía girar en sus manos y sobre sus piernas. Espere a que papá y Susana empezaran a hablar antes de salir con el oso en brazos.
Cuando papá me vio, sonrió y se le acerco a Susana para poder hablarle al oído, ella volteo a verme y rio bajito. Me congele en mi lugar. Ella se puso de pie con Samanta en brazos le dijo algo bajito y ella asintió, luego la dejo sentada y se fue a la cocina con papá.
Reanude mi camino hacia ella, cuando levanto la vista de su muñeca, me vio.
—hola —esta vez no la toque —hola, Sami
Moví el oso delante de ella pero no dijo nada, ni siquiera se movió. Miro su muñeca y luego busco con la mirada a Susana, esperaba que no llorara de nuevo. Estaba a punto de regresar a mi habitación para patear al oso. 
—oso —susurro —oso
—sí, es un oso —no podía dejar de sonreír, ella me había hablado, aunque solo dijera “oso”, me había hablado —¿te gusta el oso? —ella asintió —¿quieres jugar con el oso? —volvió a asentir
Yo le tendí el oso y ella dejo su muñeca sobre sus rodillas para poder tomarlo, le dio vueltas y tiro de sus brazos y piernas antes de reír y repetir “oso”. Ella miro tras de mí y agito el oso.
—Tian mida oso —Sebastián estaba a mi lado y no se veía feliz —mida —repetía Sami
Sebastián no le hizo caso, volvió con Mateo y Brian. Dejándonos solos otra vez, eso sí, no dejaba de vernos desde su lugar al lado de Mateo. Samanta empezó a moverse en la silla.
—¿quieres bajar?
—si —dijo estirando los brazos para que la tomara
La ayude a bajar de la silla y ella se sentó en el suelo en cuando lo hice. Después hizo lo que menos esperaba, tomo mi mano.
—ven —me jalo hasta que me senté con ella —aquí —palmeo el suelo a su lado y yo me senté junto a ella
No sabía lo que hacía y no me importo. Ella reía conmigo y ese simple hecho se sentía bien, más que bien, me sentía como si hubiera hecho algo muy importante.
—miren que lindos —dijo Susana —y ese oso ¿Quién te lo dio? —Samanta me señalo y sonrió —¿te lo dio Lucas?
—Luca —dijo Sami
—Lucas —repetí despacio —di Lucas, Sami
—Lucas, Lucas —ella me tomo de la mano con fuerza —mami, Lucas
—si Sami —dijo Susana —el es Lucas
Ella y papá, se fueron dejándonos solos otra vez. Me gustaba cuando Sami decía mi nombre, me hacía sentir bien.

El tiempo pasó demasiado rápido, cuando Susana dijo que era hora de irse me sentí muy triste por ello.