viernes, 20 de noviembre de 2015

Capítulo 6

Happy Birthday
—no tengo ganas de ir a casa de tía Irene —me queje una vez más —¿no podemos ir a verla mañana?
—no, ella te ha preparado un almuerzo por tu cumpleaños
—ya lo sé —resople —y si le dices que me siento mal
—¿Por qué no quieres ir? —papá se cruzo de brazos frente a mi —Lucas, tu tía está teniendo un detalle con esto del almuerzo
—ya tenía planes
—pues si tus planes tienen nombre de chica, dile que te vea mañana
—si no tengo más remedio
Subí las escaleras pisando con fuerza. Infantil, sí. Pero me siento molesto, cuando puedo quedarme con Sami a solas, mi tía quiere almorzar conmigo.
—Lucas —Sami estaba de pie frente a mi habitación —¿Cómo me veo?
—¿A dónde vas? —me senté derecho y admire su hermoso vestido.
—a casa de tu tía Irene —una pequeña arruga apareció entre sus ojitos, se veía tan dulce —¿Por qué no estás listo?
Pase junto a ella en una carrera al baño. Ahora el almuerzo en casa de la casa de tía Irene no parecía tan mala idea. Me bañe y vestí en tiempo record, para cuando salí de mi habitación ya estaban todos en la sala.
Papá salió de la cocina llevando algo en las manos parecía un postre. Sami estaba muy extraña, pero en cuanto me vio sonrió y eso lo arreglo todo.
Cuando llegamos a casa de tía Irene todo estaba muy callado.
—¿estás seguro que mi tía nos estas esperando? 
—sí, vamos toca el timbre
Me adelante y toque el timbre, pero nada, estaba por tocar la puerta cuando esta se abrió y tía Irene apareció en la puerta y me jalo a un apretado abrazo.
—feliz cumpleaños —se separo de mi solo para volverte a abrazar —tu madre estaría tan feliz de verte ahora, te pareces tanto a ella
—gracias tía
Ella me arrastro dentro de la casa y ahí estaban mis amigos, al menos la mayoría de ellos.
—¡feliz cumpleaños! —gritaron mis amigos
Salude a todos y empezó la fiesta. Después de cantar el Happy Birthday, me dieron mis regalos. Mis hermanos habían guardado los suyos en casa de mi tía antes, así yo no los vería.
A Sami se le veía nerviosa, al principio pensé que era por estar en casa de tía Irene, pero a medida que todos me daban mis regalos ella se ponía más nerviosa.
—Sami —la lleve a un lado de la gente —¿te pasa algo?
—nada
—te he estado viendo, —la tome de la barbilla para que me mirara —dime, ¿alguien te ha molestado?, —ella trato de zafarse —Sami no te dejare hasta que me digas que te pasa
—es que yo no te tengo un regalo para ti
—¿Qué?
—todos te has dado algo, —señalo la mesa en donde los he estado poniendo —hasta Tian te ha dado algo, lo siento
—no me tienes que dar nada
—pero tú me diste un regalo en mi cumpleaños
Una idea se cruzo por mi mente.
—hay algo que puedes darme —tantee el terreno antes de hacer algo —nadie me lo ha dado, así que si tu quieres me lo puedes dar 
—¿de verdad? —ella se veía confundida —¿y qué es?
—lo he visto en casa, hay te digo que es y me lo das
—si te gusto, te lo regalo
El resto de la fiesta fue una tortura, ya no aguantaba más a tía Irene. La quiero pero esto era demasiado.
—creo que es hora de irnos a casa —papá se despidió de tía Irene —gracias por todo
—no agradezcas, lo hago por Lucas —me dio un beso más en la mejilla —se parece tanto a mi hermana
—gracias tía —le di un abrazo esperando a que se callara de una vez, había contado lo mismo durante toda la tarde —por todo, te quiero
—¿te molesta si se quedan algunas cosas aquí? —la mesa tenía algunos de los regalos que no nos llevaríamos a casa —mañana venimos por ellos
—no hay problema Pedro, vengan cuando quieran  
Salimos de la casa de la tía y prácticamente corrimos a la nuestra. O al menos yo lo hice. Al llegar a casa Sami subió a su habitación, no tenía que ser un genio para saber que iba a buscar mi regalo.
—me voy a la cama —papá arrastro las palabras —no se queden hasta tarde
El subió pesadamente las escaleras lo oí entrar en su habitación y cerrar la puerta.
—yo también me voy a mi habitación —empecé a subir las escaleras cuando la puerta de calle se abrió, Susana —buenas noches
—buenas noches, —ella abrió los brazos —feliz cumpleaños, lamento no haber llegado pero se me complico en día —me jalo a su abrazo, ella olía raro —¿te molesta que te de tu regalo mañana? —acaricio mi rostro y me beso en la frente —estoy muerta y si no llego a la cama ahora me duermo de pie
—no tenías que comprarme nada, mamá —retome mi camino hacia arriba, donde me esperaba el único regalo que quería —yo también me voy a la cama
—entonces, que duermas bien, —miro alrededor a la sala vacía —¿Dónde están tus hermanos?
—estaban aquí cuando entraste
—aquí —Brian salió de la cocina —hola mamá
—hola Brian ­—le dio un beso en la frente —¿tus hermanos también están en la cocina?
—si mamá —Brian le di un nuevo beso y se froto los ojos —me voy a la cama, hasta mañana
—duerme bien hijo
Ella entro en la cocina, quería subir con Sami, pero si Susana no encontraba a Sami en la cocina la buscaría en su habitación y lo que menos quería era que ella estuviera rondando la habitación de Sami. Así que mejor decidí seguirla.
—¿Dónde está Samanta? —Mateo y Sebastián tomaban agua — Lucas, ¿no te ibas a la cama?
—tengo sed —me serví un vaso de agua y a la fuerza me lo tome —Sami está en su habitación
Ella movió la cabeza apenas y nos dio el beso de buenas noches a todos incluyendo a mí, otra vez. Hice algo de tiempo hablando un poco con mis hermanos en la cocina, cuando oí las pisadas de Susana detenerse, les di las buenas noches y subí, mi regalo me esperaba.
Primero pase al baño y espere a que Sebastián haga lo que todas las noches darle un beso a su hermana. Cuando el salió del baño Sebastián entro. Echando un vistazo alrededor me asegure que no había nadie y con mucho cuidado me metí en la habitación de Sami.
Ella estaba sentada en la cama con los brazos cursados. Ya se había puesto el pijama y se le veía adorable. Levanto la vista cuando me vio y sonrió.
—hasta que viniste —le hice una señal para que guardara silencio
—lo siento princesa, es que me demore tomando agua ­—y lavándome los dientes, y esperando que no haiga nadie alrededor nuestro —¿estás lista para darme mi regalo?
—sí, aunque no se que puedas querer —paseo la vista por todos lados y negó con la cabeza —no sé que pueda gustarte de aquí, yo no veo nada como para ti
—yo si —le puse seguro a la puerta y apague la luz dejando solo la luz de la mesa de noche —solo te voy a pedir algo —le dije avanzando hasta ella —y si no quieres me lo dices a mí, ¿está bien?
—está bien, ahora dime
Me senté a su lado, nervioso. No sabía cómo pedírselo, en mi cabeza me lo había imaginado de diferentes formas, pero ahora las palabras no salían.
—Sami, tu... —tome sus manos y le hable en susurros —¿me das un beso?
—¿un beso? —asentí y espere —si
—pero el beso que quiero es... —y aquí iba la parte difícil —un poco diferente a los besos que me has dado antes
—no te entiendo, un beso es un beso
—no como el que quiero —podía sentir mi corazón latir en mis oídos 
—¿y cómo es el beso que quieres? 
—cierra los ojos y te lo muestro —ella no dudo y cerró los ojos, me acerque y puse mis labios sobre los de ella, cuando me separe, se le veía sorprendida —así, ¿me das un beso así?
Sus mejillas estaban rosadas y sus ojos muy abiertos. Se mordió el labio inferior y miro fijamente mis labios antes de cerrar los ojos nuevamente e inclinarse hacia mí.
No podía caber en mí de alegría. Repetí lo mismo que antes, puse mis labios suavemente sobre los suyos y me sorprendió cuando empezó a mover los labios tímidamente contra los míos.
Cerré los ojos y me deje llevar por la sensación que me llenaba. Sus besos eran todo lo que imaginaba y más. Me separe de ella y pegue mi frente a la suya, respirando lentamente, una pregunta daba vueltas en mi mente
—¿Quién te ha besado antes?—la sentí tensarse y abrí los ojos —no es la primera vez que te besan, así que dime princesa
—¿estás molesto conmigo?
—no princesa, solo quiero saber quién te ha besado antes que yo
—Félix —hablo tan bajito que casi ni la oí —estábamos a la salida del colegio y él me beso
—¿Por qué te beso?
—me pregunto si quería ser su novia
—y tú que le dijiste
—nada
—no serás su novia —mi voz sonó mas ruda de lo que esperaba, pero no podía soportar la sola idea de ella con otro —ni de ese tal Félix, ni de nadie, ¿está claro?
—¿Por qué te molestas? —ella se separo de mi pegándose a la pared y cruzando los brazos —yo puedo...
—tú no puedes ser novia de nadie... —la atraje hacia mí y ella no se resistió —porque yo te quiero, y no quiero que nadie más te bese
—¿tú me quieres? —Sami envolvió sus brazos en mi —¿lo dices de verdad o solo porque estas molesto?
—no estoy molesto —ella fue a hablar pero puse un dedo sobre sus labios callándola —estoy celoso, y si, lo digo de verdad nadie más te besara a partir de hoy
—yo también te quiero
—no sabes cómo me alegra oírlo
La abrace con fuerza y la bese un par de veces más antes de que ella se durmiera, luego me fui a mi habitación.        

Ni siquiera pude dormir, todo lo que quería hacer era volver a su habitación y abrazarla por siempre. Me parecía irreal, ella me quería, jamás pensé que se pudiera ser tan feliz como lo soy ahora.