sábado, 28 de noviembre de 2015

Capítulo 9

Andrés
Cuando la campana de la salida sonó, ya tenía mi mochila colgada al hombro. Me apresure a la salida, ahí esperaría a mis hermanos. A mi espalda oí un silbido, Mateo, lo reconocería donde sea.
—¿pasamos por los gemelos? —Mateo me palmeo la espalda cuando llego a mi —papá va estar ahí.
—esperemos a Brian
No tuvimos que esperar mucho, Brian llego pavoneándose con sus amigos. Unos eran incluso de último año, Brian era popular. Algunos eran nuestros amigos también, pero no éramos cercanos, no como lo eran con Brian.
—¡date prisa! —grito Mateo
Brian se despidió de sus amigos y nos alcanzo.
—¿vamos a ver a los gemelos?
—sí, vamos de una vez —lo empuje juguetonamente con el hombro y camine rápido hacia el colegio de los gemelos. 
El colegio de los gemelos estaba de camino a casa. Cuando Susana se mudo a nuestra casa los gemelos y Mateo ya iban a una escuela. Pero Mateo estaba tan encariñado con Brian que se negó a ir a una escuela distinta, papá trato de obligarlo pero él no cedió, incluso escapo de su escuela para ir a la nuestra. Y así es como terminamos en distintos colegios.
La puerta del colegio estaba abierta. Y como nadie vigilaba, entramos.
—no veo a papá —Brian se levanto en la punta de sus pies y se estiro lo mas que pudo —¿estás seguro que estamos a tiempo?
—si estoy seguro —busque con la mirada a Sami —él me dijo que estaría aquí con ellos, ¿ves a los gemelos?
—no, pero hay esta su profesora —Mateo señalo a la profesora Julia Gallo —yo no voy
—como si ella quisiera verte de nuevo —me enderece la corbata y le di mi mochila —coge eso un momento
Me acerque hasta la profesora y le sonreí.
—buenas tardes, miss Julia
—buenas tardes, —ella me miro de arriba a abajo —dígame
—estoy buscando a los gemelos Fernández —volví a buscarlos con la mirada —se suponía que les entregarían un diploma hoy, ¿llego tarde?
—no, su padre ya se los llevo —ella volteo al oír que la llamaban —el nos explico los motivos urgentes por los que se los llevaba, si me disculpa
Asentí y me volví para irme con mis hermanos antes de que una de las profesoras si me reconozca.
—¿Qué te dijo? —Mateo camina a mi lado a la salida, donde ya nos espera Brian —te dije que era más temprano
—papá se los llevo temprano —¿motivos urgentes?
—¿Por qué? ¿paso algo malo?
—¿están o no? —Brian me codeo —¿escuchaste bien a papá? ¿no era más temprano?
—no, ya se fueron. Vamos a casa.
Caminamos a casa. Trate de seguir la conversación que ellos tenían, pero me fue imposible prestarles atención. Mi cabeza daba vueltas pensando en todas las posibilidades para que papá se llevara a los gemelos. Y si Sami está enferma, si se siente mal por algo.
—¿y ese carro? —mire a Mateo —ese carro, ¿de quién será?
—no sé, no lo había visto antes
—¿tía Nuria? —pregunto Brian  —dijo que vendría
—pero no sé cuando —no podía ser tía Nuria, al acercarnos escuchamos a Susana gritar y nos miramos —eso no es bueno
Casi tumbo la puerta al abrirla. Hay estaba Susana gritándole a un tipo que nos daba la espalda
—no tienes ningún derecho... —se quedo mirando a Mateo fijamente —sube a tu habitación
—basta ya Susana —papá le grito desde la parte alta de las escaleras —asustaste a los gemelos, ¿quieres asustar a Mateo también?
El tipo volteo y miro fijamente a Mateo, antes de que una sonrisa aparezca en su rostro. Se acerco despacio, como si temiera asustarlo
—Mateo, ¿me recuerdas? —el negó con la cabeza —lo temía, tenías apenas tres años cuando se fueron de casa
—basta Andrés, no quiero que confundas a mi hijo
—también es mi hijo Susana y tu ya hiciste bastante confundiéndolo, ¿no crees? —levanto la vista para ver a papá a bajar seguido de un chico bastante parecido a Sami —¿Cómo están?
—Sebastián está más calmado, pero Samanta aún no abre la puerta
—¿Qué le pasa a Sami? —todos me miraron —¿Dónde está Sami? —corrí a las escaleras —papá
—en su habitación, pero está muy nerviosa trata de no alterarla mas
Subí las escaleras de dos en dos y corrí hacia su habitación.
—Sami —toque suavemente la puerta —Sami, soy Lucas, ábreme la puerta —toque un poco mas fuerte
—¿estás solo? —su voz estaba ronca por haber llorado, odiaba que llorara —no quiero ver a nadie, no ahora
—estoy solo, Sami por favor abre te prometo que nadie más va a entrar
La puerta se abrió solo un poco, y ella se asomo para ver. Luego la abrió un poco más y me jalo adentro cerró la puerta con seguro una vez más y me abrazo con fuerza llorando en mi pecho.
—no los dejes, Lucas yo no quiero... —balbuceaba al llorar —no quiero
—no te entiendo —la lleve hasta la cama y la senté —cálmate y dime que pasa
—ese señor —susurro despacio —vino llevarnos con el
La abrace con fuerza. Creo que había oído mal, tenía que haber oído mal, nadie me iba a separar de Samanta, no los dejaría hacerlo.
—nadie va a llevarte, princesa, no los voy a dejar
—¿de verdad? —ella levanto su llorosa cara de mi pecho —¿lo prometes? , yo no me quiero ir, no quiero estar lejos de ti
En su mesa de noche había una caja de pañuelos, la tome y se la di. Ella la recibió y empezó a limpiar su rostro.
—yo tampoco te quiero lejos, Sami
—pero el dijo...
—no me importa lo que él diga —tome su mano —créeme no dejare que te lleven lejos de mí, te quiero demasiado princesa
Sonríe con los ojos llorosos y aún así es hermosa. Se inclina hacia adelante y me besa suavemente en los labios, es apenas un toque de los suyos sobre los míos, pero me deja sin aliento.
—eres tan hermosa —acaricio sus mejillas
—mentiroso —agacha la mirada y juega con los botones de mi camisa —me veo horrible
—yo te veo hermosa, princesa —tomó su rostro en mis manos —¿puedo besarte?
Riendo se inclina y me besa una vez más. La empujo suavemente para que se recueste en la cama y me recuesto a su lado apoyándome sobre mi codo.
—no así, princesa —le doy un beso en la barbilla y voy subiendo hasta su oreja —un beso de verdad
—me gusto cuando me besas
—a mi también
Con cuidado la beso moviendo mis labios lentamente con los suyos, cuando suspira aprovecho que su boca se abre para desliar mi lengua. Su lengua tímidamente toco la mía haciéndome gemir. Ella se apretó a mi lado y tuve que romper el beso.
—¿Qué pasa? —pregunto sin aliento —¿Por qué te detienes? ¿lo hice mal?
—no princesa —me reí —estuvo bien, muy bien —escondí la cara en su cuello y la bese —solo necesito un momento
La abrazo respirando su perfume, es el que le regale en su cumpleaños. Sus manos acarician mi cabello. El momento es perfecto, y un golpe en la puerta lo destruye.
—¿puedo pasar? —Susana toca la puerta una vez más —Samanta ábreme por favor
Me siento y jalo a Samanta para que haga lo mismo. Ella me sonríe tímidamente, le devuelvo la sonrisa.
—Samanta, ¿me oyes? —toca la puerta un poco mas fuerte
—voy a abrirle
—no le abras —ella aprieta mi mano  —tengo miedo
—no me voy a ir —la tranquilizo
Abrí la puerta para Susana, pero no estaba sola, él estaba con ella.
—¿puedo pasar? —preguntó
—no quiero —advirtió Sami  
—Samanta compórtate —Susana se sentó en una silla frente a la cama de Sami —pasa, Lucas puedes irte
—no te vayas —las lagrimas empezaron a correr por su rostro —no me dejes, por favor
—no seas ridícula Samanta, suelta a Lucas de una vez
—no le grites a la niña, la estas asustando —el tipo entro en la habitación —no tienes que irte muchacho, pero no le hare nada
Me senté tras Sami y ella se recostó contra mi pecho.
—ya hable con tu hermano Sebastián, sé que esto es muy complicado de entender —el estiro la mano para tocar a Sami, pero ella retrocedió mas, negué con la cabeza y el asintió —yo no quiero llevarte lejos, solo quiero que me conozcas
—puedes venir a verme aquí ­—susurra Sami
—no puedo Samanta, yo no vivo aquí —mira a Susana, pero ella solo se hace la que mira lejos —¿no quieres venir a mi casa de vacaciones?
—no, no quiero —ella es firme en sus palabras, no puedo evitar torcer los labios en una media sonrisa —si no puedes venir, lo siento pero yo no quiero dejar a mi papito
—el no es tu padre —se sentó sobre sus talones frente a Sami —Samanta yo soy tu padre y te quiero —la miraba desde abajo —solo quiero que conozcas a toda tu familia, a tus tíos y primos, a tu hermano Bruno
—te pareces a mi —Sami paso su mano por las mejillas de el —tus ojos, tu nariz —ella le sonrió, no necesitaba verla para saber que lo hizo, por la forma que el la miraba ahora sabia que ella lo hacía —tu nariz es igual a la Tian      
—si Samanta —sonrió —claro que nos parecemos, tu eres mi pequeña, no sabes cómo te he buscado a ti y a tus hermanos 
—basta Andrés, no confundas a la niña —Susana miro la hora en su reloj y se puso de pie —ya oíste que ella no quiere ir contigo
—yo no la confundo y dame más tiempo, me lo debes
—yo no te debo nada —ella se cruzo de brazos —tu me debes mucho, me robaste a mi hijo, yo solo me asegure que no pasara lo mismo con los otros
—Susana cuida tu boca... —él, Andrés, se puso de pie —no digas nada mas frente  al niña o...
—¿O qué? ¿Qué vas a hacerme? —Susana lo apunto con un dedo —tu vas a golpearme
Sami dio un grito ahogado haciendo que Andrés le preste atención. 
—eso no es verdad —el retomo su posición frente a Sami —no es verdad Samanta lo prometo
—mentira Sami, por eso hui lejos de él —Susana sabía lo que hacía —trate de irme con Bruno, tu hermano, pero él se lo llevo y lo escondió no sé donde
—¡cállate Susana! —grito Andrés parándose como un resorte 
—por eso me fui, ni siquiera estamos casados —Andrés empujo a Susana que hábilmente cayó al suelo —lo ves Sami, el es malo
—¡vete no te quiero! ¡papi! ¡papi! —gritaba Sami
Papá entro corriendo seguido de Mateo, Brian, Sebastián y Bruno. Papá ayudo a Susana a ponerse en pie.
—él le pego a mamá —Sami se puso de pie y corrió a abrazar a papá —papi no dejes que me lleve
—nadie te hará nada, váyase de mi casa ahora
—no me puede impedir ver a mis hijos —Andrés trato de acercarse a Sebastián, pero este lo rechazo poniéndose del lado de Sami, luego trato de tomar la mano de Mateo pero el solo dio un paso atrás —esto es lo que querías, poner a mis hijos en mi contra
—tú solo los pusiste en tu contra —ella tomo la mano de Mateo y lo atrajo a sus brazos —no ganaras nada pegándole a su madre
—yo no...
—papá será mejor irnos —Bruno miro a todos y se detuvo en Sami, no me gusto la forma en que el la miro —ya se darán cuenta de la verdad con el tiempo
—hijo no te despides de tu madre —Susana estiro la mano que tenía libre, pero Bruno la golpe apartándola —vez Andrés tu pusiste un hijo mío en mi contra, no te quejes de los resultados de eso
—es una amenaza —siseo Andrés
—no, es una demostración —dijo Susana totalmente calmada —tres contra uno, ¿Quién está en desventaja?
—hablare con mis abogados
—tráelos, y que le pregunten a los niños que paso en esta habitación —Susana sonrió con maldad —hasta tu sabes que no podrás contra eso. Desiste, son mis hijos, nadie los apartara de mi, hare lo que tenga que hacer
—eso ya lo se
Andrés paso junto a Brian al irse, Bruno miro una vez a Susana y se fue tras su padre.
—tenemos que hablar Susana —el tono de papá no me gusto —ahora
—sí, no te preocupes, dame un minuto

Papá le dio un beso a Sami y la dejo en la cama una vez más, me tomo del brazo y llevo fuera de la habitación. Bajamos y nos dejo a Brian y a mí en la sala.