miércoles, 4 de noviembre de 2015

Capítulo 2


Nueva Mami 
Las visitas de los domingos se repitieron por más de dos meses. Poco a poco nos fuimos acostumbrando los unos a los otros. Conociendo lo que nos gusta y lo que no, además de acomodar nuestros horarios para pasar más tiempo juntos. Ahora ya no solo eran los domingos de visita, entre semana sorprendíamos a Susana en casa de su hermana, que es donde ella se está quedando, y pasábamos el mayor tiempo posible.
Una tarde antes de ir a casa de Susana, papá nos sentó en la sala.
—hijos —él se paso la mano por la cara —¿Qué les parece Susana? ¿ella les gusta?
—a mi si —dijo Brian
—a mi también —dije
—¿Qué les parece que ella pase más tiempo con nosotros? —el nos tomo de las manos —que ella venga a vivir a casa
—¿con Mateo? —pregunto Brian
—si Brian, si ella viene, viene con Mateo, Sebastián y Samanta
—para siempre —pregunte, la idea de vivir con ellos para siempre me gustaba —¿Dónde dormirían?
—entonces están de acuerdo, ¿verdad? —el parecía aliviado —no quiero que se sientan incómodos con ellos en casa
—papi —Brian le jalo de la mano —entonces Susana ¿sería como una mami?, yo quiero una mami
Lagrimas brillaron en los ojos de mi padre, abrazo a Brian con un brazo y abrió el otro en el que me acurruque de inmediato abrazándolo con fuerza.
No me importaba si Susana quería ser como una nueva mami para nosotros, porque yo no quería una mami nueva. Pero si ella vivía con nosotros para siempre, yo tendría a Samanta para siempre. Eso estaba bien por mí.
En un mes la casa había cambiado más de lo que espere en primer momento. Los gemelos ocuparon una misma habitación, y Mateo ocupo la habitación de al lado junto a Brian y a mí.
Al principio Samanta no se despegaba de Sebastián, siempre que él estaba muy lejos de ella, lloraba. Y cuando uno lloraba el otro lloraba. Papá le gustaba cargarla y hacerla reír cuando estaba en casa y eso volvió celoso a Brian y más cuando ella empezó a llamarlo “papi”, Brian la hacía llorar cuando nadie lo veía.
Cuando las vacaciones de papá terminaron y el tuvo que volver trabajar todo el día, Samanta de puso muy triste, incluso enfermo la semana que papá no estuvo en casa.
Cuando papá llamo por teléfono a Susana, los escuche pelear. Ella le decía que si esto seguía así ella volvería a su casa con sus hijos. Eso quería decir que si Samanta seguía enferma ellos se irían de casa. No podía permitir eso, de ninguna manera.
Me metí a la habitación de Samanta y la vi dormir boca abajo en su cama. Sus cachetes estaban rojos. Había visto a Susana besar su frente y cachetes antes que yo entrara. Mire fuera de la habitación y no había nadie, creo que estaba en la cocina. Me acerque y con cuidado de no despertarla le di un beso en el cachete, estaba caliente y suave. No me pude resistir y lo volví a hacer, ella se despertó.
—Lucas —frunció los labios, lista para llorar —¿mami?
—no llores Sami —le di otro beso, esta vez en la frente —¿quieres jugar?
—¿con el oso?
—con lo que quieras
—con el titi
—¿quieres que te traiga el titi? —ella asintió y la ayude a sentarse —no te muevas y lo traigo
Salí de su habitación y volví con muchos carritos en mis brazos. Todos los puse en la cama y me subí para jugar con ella. Las risas de Sami se hicieron más fuertes, cuando le pasaba los carritos por los brazos.
—me preguntaba porque reías —dijo Susana al entrar —¿Cómo estas Samanta? —Susana la cargo y la beso en la frente y los cachetes —aún estas caliente, espero que se te pase pronto
—mami mida titi, Lucas me dio
—qué bonitos —ella me tomo de la mano —quédate con ella
—si mami —a ella le gustaba cuando Brian la llamaba así
La puerta sonó y la voz de papá se abrió paso sobre las voces de Mateo y Brian. Papá entro en la habitación de Samanta con Sebastián en brazos.
—hola —saludo papá
—¡papi! —chillo Samanta —papi —frunció los labios y se echo a llorar levantando los brazos 
—hola princesa —le dio un beso a Susana en los labios, cuando le paso a Sebastián y luego le dio un beso a Samanta en la frente al cargarla —¿estás enferma princesa?
—Pedro, tenemos que hablar
—¿ahora?, no puede ser mas tarde Susi
—Pedro es importante y tiene que ser ahora
—está bien —dejo a Sami en la cama —ya vuelvo princesa, pórtate bien
—papi —lloro Sami
—no llores Sami yo me quedo contigo —le tome de la mano cuando me senté en la cama a su lado —ven juega conmigo, Sami

Nos dejaron sentados jugando, Sebastián volvió a la sala con Mateo y Brian. Y aprovechando que no había nadie, volví a besar a Sami en los cachetes, ella me quedo mirando un momento antes de jalarme y darme un torpe y húmedo beso, que hizo a mi corazón detenerse un segundo.