sábado, 5 de diciembre de 2015

Capítulo 10

¿El amor?
Papá y Susana tuvieron una fuerte discusión después que, Andrés, el padre de Sami se fuera de casa. Los gritos e insultos volaron hasta que Susana tomo su cartera y salió de casa.
—¿papá? —me acerque a él, que estaba en la cocina —¿Qué paso?
—nada de lo que debas preocuparte
Ni me miro cuando pasó por mi lado y salió de la cocina. No lo seguí, se veía cansado y un poco ido. El odiaba pelear y odiaba mas odiar.
Subí y antes de ir a mi cama a dormir fui a la habitación de Sami, solo quería saber cómo se encontraba. Ella estaba aun muy sorprendida de que su padre apareciera ahora.
—princesa —cerré la puerta tras de mí —¿estás mejor?
—¿Por qué ahora?
—no sé
—dijo que me quería cerca —se mordió el labio inferior nerviosa —él es mi papá y nunca supe de él hasta hoy
—lo sé princesa, pero tú no debes preocuparte por nada
—quiero que vuelva —lo susurro tan bajo que casi no la oí, casi.
—¿Qué? —parpadeé varias veces —¿quieres verlo de nuevo? —asintió —¿quieres irte con él?
—¡NO! —grito, le tape la boca —no me quiero ir —susurro, rodé los ojos y ella me dio un golpe en el brazo —solo quiero conocerlo, nada más.
—pero el querrá que vayas con él
—olvida que te lo dije
—siempre me importa cómo te sientes —la atraje a mis brazos —y creo que te entiendo, pero no quiero que te alejen de mi
—yo tampoco quiero
La abrace en la cama y le di dulces besos. En algún momento de la noche me quede dormido. Lo siguiente que supe es que estaba siendo sacudido por pequeñas y dulces manos.
—despierta —susurraba —van a venir y te van a ver
—no quiero —me queje y jale sus manos hacia mi —ven a la cama, esta calentita
—abre los ojos
—mmm…
—ya es de día
—mmm…
—Lucas —me dio golpes con algo suave, me dio risa —arriba
Abrí primero un ojo y vi a Samanta con el peluche que le di lo usaba como arma, se veía dulce, a pesar de su pequeño ceño fruncido. La luz que se filtraba por la ventana la hacía verse como un pequeño ángel.
¿La luz? ¿La luz del sol? Ya era de día, mierda, me dormí y ya amaneció. Me puse derecho rapidísimo.
—ya era hora de que te levantaras —me riño
—perdóname —me frote los ojos y sonreí —dormimos juntos —una sonrisa dulce se abrió paso en su rostro —ven aquí y dame un beso de buenos días
—no —negó enfáticamente con la cabeza —no te has lavado los dientes
—¿no me vas a besar?
—no
Levante el dedo índice mientas salía de la cama y la habitación.
—volveré —advertí
Pase corriendo, en la punta de mis pies, hasta mi habitación y, luego de tomar mi cepillo, al baño. Me lave los dientes y antes de volver a mi habitación pase por mi beso de buenos días.
—¿estás listo? —Mateo golpeo la puerta de mi habitación —vamos tarde, nos quedamos dormidos
—Sebastián ¿Dónde está?
—en su cama —señalo hacia la puerta cerrada —papá no quiere presionarlo —se acerco para hablarme más bajo —no quiere que ninguno de nosotros salgamos de casa.
—entonces —señale su obvio uniforme de colegio —¿Por qué estas vestido y listo?
—por qué no quiero quedarme en casa
—¿Dónde está Sebastián? —Brian estaba comiendo una manzana, el nunca comía fruta en la mañana —mamá no volvió
—ya lo sé —me queje —me quede con papá anoche y no vi entrar a Susana
—estoy seguro que cuando volvamos del colegio ellos ya se amistaron —aseguro Brian —ahora vámonos y ¿Dónde está Sebastián?
—él y Sami se quedan hoy
—yo también estoy triste —se quejo Brian y puso cara de bobo
—tú no jodas —le advertí, me gire hacia Mateo —¿estás seguro?
—sí, me pondría enfermo si me quedo en casa
—yo también voy a clases —Sebastián se veía serio, muy serio —no puedo quedarme aquí —ajusto su morral —no quiero quedarme solo y pensar en… en lo que paso
—¿tú te quedas? —mire tras de mi sabiendo a quien le estaba hablando Brian.
—papá estará solo, no quiero dejarlo solo.
Todos asentimos de acuerdo.
—bajen a tomar desayuno —les pedí, mantuve la mirada en Sami
—pero nadie ha preparado nada de desayunar —se quejo Brian
—pues busca lo que sea o prepárate algo de desayunar
No discutieron conmigo pero tampoco estaban muy contentos. Espere a que la puerta de la cocina se abriera y cerrara antes de llevar a Sami a mi habitación.
—Por qué no vas a estudiar —le sugerí —la distracción te hará bien.
—papá se quedara solo, no me gusta que este solo —puso un dedo en mis labios frenando mi respuesta, bese sus dedos —cuando esta triste, y esta triste.
La abrace y bese.
—estaré en casa tan pronto como pueda —e di un último beso antes de salir —pero si Susana vuelve y las cosas se ponen feas ve a casa de tu tía.
—ella no puede verme siquiera.
—entonces ve a casa de mi tía Irene.
—ni siquiera voy a contestar a eso.
—entonces solo sal de la casa hasta que yo vuelva —ella se cruzo de brazos y golpeteo la punta del pie repetidas veces —solo hazlo, por favor. —rodo los ojos pero asintió —gracias.
Me fui un poco más tranquilo. Pero en cuanto llegue al colegio miles de cosas pasaban por mi cabeza. No pude estar tranquilo en toda la mañana, mi cabeza estaba llena de Samanta.
¿Si Susana ya estaba en casa?
¿Si ella y papá estaban peleando?
¿Qué estaba haciendo Sami?
—¡hermano! —levante la cabeza y mire hacia la cabeza que se asomaba por la puerta de mi salón de clases —¿Qué haces aquí?
—es mi salón —gruñí
—ni lo miren —advirtió Mario —a estado de malas desde que comenzó el día.
Vi molesto como me rodearon, o a la mesa, y me quedaron viendo fijamente.
—¿Por qué estas molesto? —pregunto Paula mientras se dejaba caer en la mesa del lado
—no me molesten —cruce los brazos sobre la mesa y metí la cabeza entre ello. Los oí susurrar.
—¿Qué le pasa?
—¿paso algo en su casa?
—ha estado molesto desde ayer
—¿tienen problemas en casa?
—¡basta! —grite —dejen de hablar como si yo no estuviera aquí, los oigo y es molesto.
—entonces dinos que te pasa —se quejo Paula dejándose caer en el asiento a mi lado —te podemos ayudar.
—¿quieren ayudarme? —todos dijeron que si —entonces déjenme solo y tranquilo.
—eres tan aburrido
El timbre me salvo de tener que aguantarlos por más tiempo. Cuatro horas más para ir a casa. Juro que fueron las más largas de mi vida.
Para cuando el colegio había terminado estaba en un estado de hostilidad tal que mis hermanos caminaron a una distancia prudente de mí. No dejaban de susurrar y echarme miradas preocupadas, me estaban molestando, más de lo que ya estaba.
Ver la casa hizo todo mi día mejor.
—¡ya llegamos! —grite en la puerta
—justo a tiempo —Sami asomo la cabeza por la puerta de la cocina y me sonrió, y el mundo estaba bien —el almuerzo está a punto de estar listo.
La mire con su delantal puesto esperándome con la comida hecha, me hizo sentir algo en el pecho. Un calor que se expandió por todo mí ser, que mariconada. Pero me imaginaba que esto era mi futuro, como si fuera un video lo vi pasar mi dia a dia, ella en casa esperándome a mi. Era un mundo perfecto.
—¿mamá volvió? —Sebastián me paso y se metió en la cocina —que rico se ve.
—¡no metas las manos en la comida! —grito Sami.
—¿Dónde está papá?
—¡Brian! —regaño ella —lávense las manos —oí las ollas sonar y Samanta salió de la cocina —ayúdame Lucas.
Sacudí la cabeza y me obligue a salir del trance de mi fantasía.
—muévanse —empuje a mis hermanos —ahora —advertí, me volví a Sami —¿Dónde está papá princesa?
Ella vio a mis hermanos irse y luego sonrió tímidamente.
—papá salió —la abrace y ella me rodeo la cintura con los brazos.
—te extrañe
—solo fueron unas horas
—pero igual te extrañe —pensé un momento lo que quería preguntar, pero no me atreví, ella me salvo —mamá no ha vuelto
Nos separamos cuando oímos a los demás bajando por las escaleras.
—las manos limpias —Sebastián puso las manos frente a la cara de Sami y ella le dio un manotazo —ahora comida.
Tan dulce y linda como era mi princesa no esperaba un por favor de nuestra parte, puso la mesa y sirvió la comida. Después amenace a los demás para que lavaran los platos, lo hicieron, no muy contentos, pero lo hicieron. 
Cuando papá llego era más tarde lo habitual y era obvio que había estado bebiendo. Sami bajo corriendo a ayudarlo pero la frene.
—déjame a mi princesa
Lo ayude a llegar a su habitación y lo arrope. Luego fui a la de Sami y me quede un buen rato y luego, con toda mi fuerza de voluntad, me fui a mi habitación a dormir.

Susana no volvió hasta el otro día en la noche y volvió a discutir con papá, siempre que peleaban Susana terminaba donde su hermana. Se queda con ella un par de días y luego vuelve a casa. Con ella fuera y papá tan distraído no hay problema de meter a Sami en mi cama o de meterme yo en la suya.