viernes, 11 de diciembre de 2015

Capítulo 11

Solo cierra al salir

Una semana después de la visita de Andrés todo en casa se volvió de cabeza, antes de que el llegara a casa todo era amor y corazones ahora estábamos de suerte si no se mataban en el momento en que se veían.
Se suponía que nuestras vacaciones serían las mejores, porque el siguiente año no estaríamos todos juntos, pero las pelas eran cada vez peores y parecía que estaban cada vez más cerca de llegar a los golpes, papá estaba fuera de sí y a Susana no le importaba nada más que ella. Y hoy fue mucho peor. Papá no fue a trabajar, estaba bastante inquieto anoche llegue muy tarde, ya se le estaba haciendo habito, pero no estaba bebido. Cuando Sami llego a abrazarlo la aparto de un empujón.
—¿Qué te pasa papá? —atraje a Sami a mis brazos —¿Por qué la empujas?
—lo siento —balbuceo, estiro una mano tratando de tomar la mano de Sami, pero lo aparte de ella —yo no quería lastimarte.
—estoy bien Lucas —ella se acerco lentamente a papá —¿estás bien papá?
—no princesa —él la rodeo en un apretado abrazo —no creo que nada este bien otra vez —limpio lagrimas del rostro de Sami y se fue a su habitación.
—todo es culpa de mi mamá —gimió ella antes de echarse a llorar.
La ayude a subir y la arrope, me quede con ella hasta que se quedo dormida y no pude moverme de su lado. El verla tan frágil y herida por los problemas de nuestros padres, me dolió verla así.
En la mañana, cuando los rayos del sol molestaban mis ojos, oí su suave risa en mi oído. Sonreí.
—abre los ojos —susurro en mi oído —Lucas —canto —me dio un suave beso en la mejilla —Lucas —más en los ojos —Lucas —uno en la punta de la nariz, pero no llego el que esperaba.
—y mi beso de buenos días
—no hay beso de buenos días hasta que te laves los dientes —sentí la cama moverse y abrí los ojos para verla salir de la habitación sonriendo.
Después de tener mi beso de buenos días, la deje ir a preparar el desayuno. Fui por el pan y cuando volví todos estaban en la casa. Todos.  
—¿Qué haces aquí? —papá se paseaba de un lado al otro
—mis hijos están aquí
—ahora te preocupas por ellos
—¡mami! —lloro Sami
—Samanta, deja de gemir y ve por tus cosas
—¿Qué está pasando? —pase a Susana y rodee a Sami en un protector abrazo —tranquila princesa
—llévate a Samanta arriba —papá giro sobre sus talones y vi a los demás ahí parados —ustedes también vayan arriba.
Todos nos movimos rápidamente. Los gritos nos siguieron arriba.
—¡¿Qué esperas qué?! —grito Susana —son mis hijos y nos los dejare contigo
—sé lo que pasa Susana y no se irán de casa y menos con ese tipo…
Puse la radio a todo volumen y me gire hacia mis hermanos, todos mortalmente serios.
—¿Qué crees que pase? —Sebastián tenía a Sami en sus brazos, él odiaba verla de esta manera tanto o más que yo.
—no lo sé
—papá no dejara que ella nos aleje —Brian lo dijo con tanta convicción que hasta yo lo creí
No salimos de mi habitación hasta que papá vino por nosotros. Luego fuimos a comer a la calle y volvimos a tiempo para ver una buena película en la tele. Papá dio un sonoro bostezo.
—puede que ustedes no tengan que levantarse temprano, pero yo si —se estiro en el sofá antes de ponerse de pie —buenas noches
—papá —llamo Sebastián —ya se durmió
Papá sonrió y con mucho cuidado levanto a Sami y la llevo a su cama. Sebastián y Mateo se quedaron viendo la tele, y Brian y yo subimos a nuestras habitaciones. Me metí en la cama y espere a que mis hermanos subieran también antes de colarme a la cama de mi princesa, pero debí estar muy cansado por qué me dormí.
—¡LARGO! —me senté de golpe un poco desorientado al principio, entonces un grito más me despertó completamente —¡fuera de aquí!
Corrí a ver a Samanta pero no estaba en su habitación, me imagine cualquier cosa. Estaba a punto de bajar las escaleras en su búsqueda.
—está aquí —Mateo se froto los ojos con cansancio —se metió corriendo y se tiro sobre Tian
—¿está dormida? —nos encogimos ante una nueva tanda de gritos e insultos —solo quería saber donde estaba
Mateo se tapo los oídos con las manos y arrugo el rostro con fuerza. Me acerque a él y lo abrace, estaba por alejarme cuando un fuerte golpe nos sobresalto.
—¿bajamos a ver? —me pregunto
—¿Qué mierda fue eso? —Brian se paso las manos por la cara —¿papá esta solo? —dijo mientras bajaba las escaleras Mateo y yo fuimos tras él
—¿A dónde va Brian? —me di vuelta para ver a Sebastián en la puerta de su habitación con Samanta abrazada a su lado, llorado, odio que llore —¿A dónde van ustedes?
—bajamos a ver a papá —Mateo y Brian gritaron lo que hizo a Samanta llorar mas
—ve a dentro y no salgas de ahí —le dijo a su hermana, pero ella no se movió lo vio con unos enormes ojos llorosos que no pudieron hacer mucho —hazme caso —pidió
—por favor… —sollozo Samanta.
Se veía tan frágil y su voz sonando pequeña, me quebró. Me acerque a ella y tome su rostro en mis manos, tan cerca que casi podía sentir el dulce sabor de sus labios.
—princesa ve a la cama, por favor
Ella suspiro y se dio vuelta alejándose de nosotros.
—¿Qué fue eso? —la voz de Sebastián era confundida, no quería hacer esto ahora
—Sebastián… —empecé
—hay esta otra vez —camino hasta la escalera y ahí fue cuando lo oí.
Bajamos corriendo para ver a papá, Mateo y Brian echar a un tipo, que me parecía familiar, de casa. Susana estaba pegada a la pared.
—Mateo, ve por tus hermanos —ordeno ella
—¿Quién es él? —señalo al tipo que estaba de pie en la puerta
—te lo explico después, ahora ve por tus hermanos —grito —¡AHORA!
—ellos no se van —papá se coloco protectoramente frente a nosotros —si te quieres ir te irás pero sola
—Sebastián —ella estiro la mano llamando como cuando era bebé —ven con mami corazón —Sebastián se paro tras papá —¿Dónde está su hermana?  
—Sebastián la dejaste sola —acuso Mateo
—yo voy a verla
Subí las escaleras de dos en dos, no me gustaba que estuviera sola y asustada. La busque en la habitación de Sebastián, pero no estaba entonces empecé a ir de habitación en habitación la mía al final. Los gritos de ellos llenaban la casa. Sami se había metido en mi cama, pegada a la pared. Se tapaba los oídos con las manos y no dejaba de llorar. La abrace con fuerza, odiaba verla llorar pero nada podía hacer.
Cuando los gritos cesaron afloje el agarre en Sami, pensé que dormía y me separe despacio para no despertarla. Estaba por bajar de la cama cuando su mano tomo la mía.
—no te vayas, tengo miedo
—solo iré a ver a que pasa —la tape con la frazada hasta la barbilla —no tardare
Baje a la sala donde papá estaba sentado llorando en silencio con la cara cubierta con sus manos. Toque su hombro, pero no levanto la cabeza de sus manos. Mis hermanos tampoco estaban ahí, pero no los busque.
—ella se ha ido —suspiro —se fue con otro, se quería llevar a los chicos pero no la deje, igual se fue
—¿Por qué se fue? —pregunte mas para mí mismo, pero papá igual me contesto
—porque quiso irse —se froto los ojos —cuidado hijo ella te romperá el corazón, se parece a su madre
—no entiendo
—si lo haces, los he visto y sé que me entiendes
Se puso de pie y subió las escaleras despacio, a mitad del camino me hablo sin voltear
—ponle seguro a la puerta, no quiero que ella vuelva a esta casa
Hice lo que me pidió y regrese con Sami. La vi acurrucada en la cama y supe que papá estaba equivocado, ella jamás me rompería corazón. Cerré la puerta tras de mí y le puse seguro. Me metí en la cama con ella, gimió y abrió los ojos.
—no quería despertarte, duerme princesa
—¿dormirás conmigo?
—toda la noche
—me besas

No tuvo que repetirlo, gustoso la besaría las veces que fueran, siempre que quisiera. Tenerla en mis brazos se sentía correcto, no había otro lugar para que ella este mejor.