sábado, 30 de enero de 2016

Capítulo 6

Me estresas
Samanta:
—¿Qué pasa aquí? —me molestaba que Bruno solo haiga venido con nosotros a fastidiarnos el viaje —Bruno, puedes dejar de gritar o planeas molestarme hasta que Andrés llegue ¿dime?
Me detuve al ver a Lucas en la puerta, su rostro se ilumino. Me gustaba causar ese efecto en él.
—hola Lucas —camine los más sexy posible y le di un dulce beso en la mejilla —Brian —le di un fuerte abrazo —y ¿Dónde está papá?
—él no está —corto Bruno —ahora podemos irnos de una vez —se dirigió a Lucas y Brian —le pediré al chofer que los lleve a su casa, gracias por su visita
—Bruno
—¿Qué? —miro su reloj con exasperación —tenemos que vernos con Alejandro y sus padres, estarán de visita solo esta tarde
—Alejandro es el ser más insoportable de la tierra —dije mientras jalaba de la mano a Lucas —no me pienso sentar con él y escucharlo divagar…
—Samanta —advirtió Bruno
Lo ignore.
—…sobre alguna mierda estúpida que solo le parece interesante a él y —subí el tono de mi voz —a los egocéntricos como él que…
—¡Samanta! —grito Bruno
—¿Qué? —me encogí de hombros inocentemente —no estoy mintiendo
—será mejor que te vistas apropiadamente —me miro de arriba abajo
—estoy vestida apropiadamente, porque no me pienso quedar —tome la mano de Lucas —nos vemos luego
—¿A dónde crees que vas? —oí los pasos de Bruno seguirnos y acelere el paso, corrí sin soltar la mano de Bruno —¡Samanta!
Salude al portero y corrimos a toda prisa a través del jardín de tía Catalina.
—tu hermano está molesto
—no me digas —vi su sonrisa, como lo he extrañado —no te preocupes por Bruno, Sebastián cubre mi espalda
—como siempre

—como siempre, pero no lo podrá retener por siempre —jale su mano instándolo a ir más rápido —te mostrare el Edén  

miércoles, 27 de enero de 2016

Capítulo 5

Bienvenido
Lucas:
—¿estás seguro de esto? —pregunte por enésima vez —no nos invitaron
—a mi sí —contesto mi hermano
—me refiero a el padre de Samanta o —me corregí —a su tía, es su casa ¿verdad?
—tranquilo hermano —Brian me palmeo el brazo —todo saldrá bien
Nada salió bien.
Porqué cuando llegamos a la casa de la hermana de Andrés, Catalina, nos recibió un no muy amable Bruno.
—¿Qué hacen aquí?
—vinimos a ver a Sebastián —dijo Brian 
—y a Samanta —termine yo
—pensé que almorzarían juntos, ¿paso algo?
—cambio de planes, papá tuvo que salir de emergencia y no podrá quedarse con nosotros —le explico Brian —así que vinimos a avisar
—pudieron llamar
—hermano —Sebastián bajo trotando las escaleras y atrajo a Brian en un enorme abrazo —¿Qué paso? Íbamos para tu casa
—papá tuvo que salir y vinimos a avisar
—debieron llamar —dijo Bruno —así se ahorraban el viaje en vano
—no fue en vano, —gruño Sebastián —ahora se pueden quedar a almorzar —se volvió a nosotros —le diré a Bertha que nos prepare algo y seguro que Sami se nos une
—¿y Mateo? —pregunte
—salió y no sé si volverá para comer —dijo Sebastián
—se nos unirá después —corrigió Bruno parecía en verdad molesto por nuestra presencia.
No me gustaba estar donde no era recibido. Estaba a punto de llevar a mi hermano de regreso a casa donde podría patear su culo tan fuerte como me fuera posible por no haberme escuchado.
—Brian, creo que deberíamos volver
—pero acaban de llegar —Sebastián se veía triste en verdad
—lo siento hermano —Bruno palmeo la espalda de Sebastián como si fuera un niño pequeño, a pesar de ser de la misma altura
—no me toques —Sebastián empujo a Bruno con fuerza —no vuelvas a hacerlo o…
—¡¿o qué?! —Bruno grito tan fuerte que hasta yo retrocedí —tal vez deberíamos seguir lo que dejamos ayer 
Sebastián sonrió de lado y cuadro los hombros listo para pelear.
—¿Qué pasa aquí? —levante la vista para ver aparecer a mi princesa por las escaleras —Bruno, puedes dejar de gritar o planeas molestarme hasta que Andrés llegue ¿dime?

Ella miro de forma aburrida a su hermano pero su expresión cambio en el momento en que me vio. Su sonrisa me dejo sin aliento, como siempre.

sábado, 23 de enero de 2016

Capítulo 4

Cánsate
Samanta:
Unas horas antes…
—¿Dónde estará? —apreté la mano de Sebastián —si ya llego su vuelo, ¿Dónde se metió?
—tranquila, seguro que aparece en cualquier momento —repitió Sebastián, otra vez.
—eso me dijiste hace diez minutos
—y quejándote no harás que el tiempo pase más rápido —me molesto Bruno, le saque la lengua —aun así el tiempo no está pasando más rápido
No le conteste, en cambio pisotee molesta. Lo oí reírse de mí, odiaba que me molestara.
—ya estas todo morada de cólera —se burlo
—déjala en paz —advirtió Sebastián, mi protector hermano se había metido en demasiados problemas con Andrés por defenderme de Bruno.
—no le hago nada, ella es una mimada
—¡Tian! —me abrace a él
—solo lo diré una vez más Bruno, deja de molestarla —Sebastián dio un paso adelante poniéndome protectoramente tras el
Ellos se miraron a los ojos, retarse con la mirada a hacer el primer movimiento.
—no han cambiado mucho —una ronca risa me hizo dar vuelta tan rápido que me dolió el cuello, pero aun así sonreí de oreja a oreja. Grite y me tire sobre Mateo enredando mis brazos en su cuello y mis piernas en su cintura —yo también te extrañe
Salpique besos húmedos por todo su rostro antes de que mi hermano me ponga sobre mis pies.
—estaban peleando —no era una pregunta
Mateo era siempre el mediador, puede que Bruno sea el mayor de nosotros pero Mateo era el maduro.
—¿Cuándo dejaran de pelear? —pregunto Mateo mientras iba hacia su equipaje olvidado
Mire a Bruno fijamente con el seño fruncido, el me miro con una estúpida sonrisa. Me encogí de hombros y conteste simplemente.
—cuando él me deje de molestar
El abrió mucho los ojos y contesto.
—cuando crezca y deje de ser una niñita mimada y quisquillosa
Mateo rio y salió con su maleta en la mano. Solo una maleta, hablaría con él mas tarde.
De camino a casa de tía Catalina pasamos por un camino familiar. Si solo volteamos a la derecha en vez de a la izquierda…
—quiero ver a tía Felicita —dije
Bruno levanto la mirada de su celular para decime:
—no
—Mateo
—no puedes esperar hasta mañana —gemí —más tarde entonces
—Tian
—quiero ver a tía Felicita —dijo mi hermano favorito guiñándome un ojo —voy a avisarle que vamos para su casa
Bruno se estiro en el asiento para alcanzar a Sebastián antes de que pudiera sacar su celular.
—no vamos a casa de tu tía
—nuestra tía —corrijo
—dobla a la derecha —le indico al chofer de mi tía Catalina, y si, dije chofer mi tía Catalina era un poco especial tenía chofer, cocinera y jardinero —sigue de frente y te digo donde parar
—no lo hagas —dijo Bruno pero era tarde ya había doblado —Samanta, ¿Por qué lo haces?
—¿hacer qué? —vi la casa y le sonreí a Sebastián —aquí —grite y antes de que puedan detenerme estaba corriendo a casa de papá.
Sebastián bloqueaba la puerta de Bruno y Mateo no dejaba de reír, toque el timbre y luego la puerta. Si soy impaciente.
La puerta se abrió y sonreí.

—¿Samanta? —susurro un confundido Brian, luego sus ojos cayeron en Sebastián y grito —¡hermano! 

martes, 19 de enero de 2016

Capítulo 3

¿Sigues siendo tú?
Lucas:
Estábamos almorzando en familia como solíamos hacer los domingos, aprovechando que estábamos los tres. Cuando la puerta sonó.
—¿esperas a alguien? —le pregunte a papá
—yo no —señalo a Brian —¿otra vez te están buscando?
—¿a mí? —peso un momento —no creo, le dije que la llamaría en la noche —busco su teléfono y lo reviso —sí, para mí no es, ¿Paola?
—no, ella no llega hasta mañana
—van a abrir —papá se levantó de la mesa —y limpien la mesa
—yo abro —Brian se levantó de un salto de la mesa —tu limpias
A regañadientes me levante y empecé a recoger los platos para llevarlos a la cocina donde estaba papá tomando agua. Puse los platos en el lavadero cuando oímos a Brian gritar “hermano
Papá y yo corrimos a la sala y me quede paralizado cuando vi una diosa de hermoso cabello negro girar en los brazos de mi hermano. Cuando la puso en el suelo me perdí en la profundidad de unos hermosos ojos negros con los que había soñado desde hace tanto.
—¡Lucas! —corrió hacia mí y echándome los brazos al cuello me dio varios besos en las mejillas —¿no te alegra verme?
—a mi si —dijo papá abriendo los brazos —hola princesa
—hola papi —ella me soltó dejándome más confundido que antes si eso era posible —¿tu si me extrañaste? —papá solo la abrazo —no llores papito
—te extrañe tanto —él se limpia las lágrimas con la manga de su camisa —mi pequeña
—yo hubiera vuelto antes, pero no me dejaron
—Samanta —llamo alguien que no había notado antes —compórtate —él se acercó hacia papá que aún tenía a Samanta abrazada —buenas tardes, espero que no estemos molestando
—para nada —dijo papá tomando la mano que este le ofrecía —disculpa, ¿tú eres?
—Bruno, vine con mi padre a recoger a mis hermanos ¿no me recuerda?
—si ya te recuerdo —papá volvió a rodear a Sami con ambos brazos —y, ¿Cuándo llegaron? ¿Cuánto se piensan quedar?
—todas las vacaciones papi —Sami no podía dejar de sonreír —nos quedamos en casa de tía Catalina, llegamos hoy en la mañana
—sí, papá nos pidió quedarnos en casa de su prima haciéndole compañía —hablo Sebastián —¿Cómo has estado?
—bien hijo —papá soltó a Sami para poder darle un abrazo a Sebastián —¿Cómo está su padre?
—bien, gracias —Bruno reviso su reloj, se le veía incomodo —si nos disculpan tenemos que irnos
—yo me quiero quedar —se quejó Sami —Bruno un rato más, por favor
—Samanta, compórtate, no me hagas repetirlo una vez más  —él la tomo del brazo separándola de papá —ahora despídete
—suficiente —como siempre Sebastián estaba al lado de su hermana —vamos Sami, mañana podremos volver
—papi te molesta invitarme a almorzar
—Samanta... —siseo Bruno, pero ahora Mateo también estaba al lado de Sami 
—claro que no princesa, los iba a invitar a cenar pero almorzar mañana está bien por mi
—lo ves Sami, además vamos a casa de tía Felicita —Mateo le dio la mano a papá —entonces, ¿nos vemos mañana Pedro?
—claro muchacho, mi casa siempre será su casa
Todos se despidieron y la casa se quedó en silencio. Brian me codeo y se carcajeo de mí. Papá palmeo mi espalda.
—hijo la has llorado cuando se la llevaron y ahora que la tienes así de cerca, te quedas mudo —se rio y paso a la cocina —espero que para mañana encuentres tu lengua
—estoy soñando, ¿esa era Samanta? —me deje caer en el sofá —¿la viste Brian?
—si era Sami y no solo la vi —Brian se sentó a mi lado —la abrace, la bese y la además la cargue, ha crecido bastante—lo mire levantar ambas cejas —esta buenaza
—cuida tu boca
—¿Qué pasa Lucas? —se acercó y me hablo en voz baja —dime, ¿Qué crees que pase mañana?
—¿en el almuerzo? —asintió riendo —nada. Voy a cocinar la mejor comida del mundo entero
—tendrás que cocinar mucho —se levantó y abrió la puerta de la calle —¿a Paola le gustara conocer a Sami? ¿le has hablado de ella?
Cerró la puerta tras él, pero aun así podía oír su risa. Paola. Mierda me había olvidado de ella, mañana viene a verme. No podía dejarla, ¿pero qué le digo?
Solo papá podía ayudarme, entre en la cocina y lo encontré lavando los platos.
—deja eso papá, ya lo hago yo
—¿ya puedes hablar? —papá se secó las manos riendo —parecías un tonto, fue gracioso
—fue suficiente con Brian. Papá, no te burles tú también —empecé a lavar —recuerdas que te hable de Paola
—sí y estaba esperando a que me hablaras de eso
—y bien, ¿Qué hago? —termine de enjuagar las ollas —¿Cómo le hablo de Paola?
—dile la verdad, que Paola es tu novia
—pero que...
—Sami ha venido de vacaciones, se irá después y solo Dios sabe a dónde y por cuánto tiempo
—gracias por los ánimos —resople —he querido verla por cinco años y ahora que está a un paso de mí, hay alguien mas
—y tú crees que ella no tiene a nadie
—no lo creo ella es una niña, tiene apenas dieciséis
—¿y eso qué? —papá me tomo por lo hombros para mirarme de frete —ella tenía once cuando los veía besándose en cualquier esquina

Papá me palmeo el hombro y salió de la cocina, estaba que hervía pensando en los novios que Sami habrá tenido, y si tiene uno ahora. Y si ya no era más mi princesa.

lunes, 18 de enero de 2016

Capítulo2

Adiós casa, hola hogar
Samanta:
Entre en la casa lo más silenciosamente posible. Pero no contaba con el maldito perro de Bruno.
—shhh… —me apresure a la cocina pero el perro me siguió —maldito animal cállate de una vez, vas a despertar a todos
—Samanta —mierda, Andrés estaba en la cocina —¿acabas de llegar?
—buenos días —salude y le di una patada al perro, se fue corriendo asustado, sonreí —hasta más tarde —me despedí
—espera, tenemos que hablar
—¿no es muy temprano para una pelea?
—¿Quién va a pelear?
—por favor Andrés, siempre que me dices tenemos que hablar —imite su voz —terminamos peleando
—¿Qué es esto?
Mierda, encontró mis pasajes de avión.
—Samanta
—¿Cuándo llego?—me cruce de brazos tratando de parecer molesta—¿Por qué abres mis cosas? 
—no Samanta la pregunta aquí es ¿Por qué tu hermano te envió estos pasajes?
—porque se los pedí y antes de que preguntes, sí, sé que tu no vas a venir con nosotros
—te equivocas —me señalo con los pasajes —tú vas con nosotros a Argentina
—pero no quiero
—lo harás y…
—no me quedare a oír esto —salí de cocina con Andrés pisándome los talones
—¡detente!
Lo ignore y abrí la puerta principal, pero como siempre Bruno estaba ahí. Me tomó por el brazo, con fuerza.
—suéltame —tire de mi brazo tratando de liberarlo —déjame ir, Bruno
—suelta a tu hermana —pidió Andrés
—no sé porque la consientes tanto —gruño Bruno, pero no me soltó —hace lo que se le da la gana y tu no le dices nada, ¿hasta cuándo?
—Bruno, deja ir a tu hermana
Antes de que Bruno pueda reaccionar Sebastián lo empujo lejos de mí.
—¿estás bien? —inspecciono mi brazo viendo el moretón —aléjate de mi hermana, —amenazo —no la vuelvas a tocar, como te atrevas a…
—basta los dos —Andrés de paro entre nosotros y señalo a la casa —adentro ahora y tu —me señalo —tenemos que hablar
—no tengo nada más que decir —me cruce de brazos —quiero ver a papá
—yo soy tu padre
—cálmate Darth Vader —me burle —ya sabes de quien hablo
—Samanta…
—tendré dieciocho en un par de años y podre irme lejos y no volverás a verme en lo que te quede de vida —era mi amenaza recurrente —y sabes que no puedes hacer nada para impedírmelo, mira lo que paso cuando trataste de detener a Mateo —su pecho subía y bajaba y su respiración era fuerte, estaba molesto lo que no era novedad para mí —solo piénsalo
—solo será por las vacaciones —tomo todo de mi no saltar de alegría —y estarás en casa de mi hermana —genial, tía Catalina nunca fue un problema —y tus hermanos irán contigo
—¿todos?
—sí Samanta, todos tus hermanos y cuando termine lo que estoy haciendo aquí iré a verlos y juntos iremos a Argentina
—no lo dejaras ir fácil ¿verdad? —sonreí de lado —acepto
Se dio la vuelta y entro en la casa. Bruno no era parte de mi viaje pero que importaba.
Llame a Mateo.
—hermanito —cante alegremente
—Sami, ¿Qué paso esta vez?
—Qué poca fe me tienes, hermanito —rio —adivina ¿Quién va de viaje a casa de tía Catalina?
—te saliste con la tuya otra vez
—¿te sorprende?
—la verdad no —oí alguien en el fondo y me sorprendí cuando hablaron —hola pequeña
—¿David? —sonreí —¿Qué haces hay?
—extrañándote
—visítame
—¿eso es una invitación?
—tómalo como quieras, pásame a mi hermano
—te veré pronto, pequeña —oí a Mateo regañándolo —estaré en casa de tía Catalina solo llámame y avísame cuando lleguen yo deberé llegar un día antes 
—entonces te veo en unos días,—cuando entre a casa Bruno estaba parado en la escalera, esperándome —te llamo después
Colgué sin espera respuesta.
—como siempre te saliste con la tuya —aplaudió —felicidades
—gracias —hice una burlona reverencia
—papá nunca debía haberte traído a casa con nosotros
—eso es algo en lo que siempre estaremos de acuerdo —trate de pasarlo pero me sostuvo por el brazo —¿Por qué me molestas?
—tú eres una molestia
—entonces mantente alejado de mí, no te me acerques, no me hables —sisee —has como yo, que te ignoro, a menos que tú me molestes primero
—¿Cómo puedo ignorarte si papá no para de hablar de ti?
—no es mi culpa
—claro que es tu culpa —me acuso —si solo hicieras lo que te dicen
—no soy como tu
—eso es obvio, —me jaloneo —tu eres una malcriada, y nos es por nuestra causa, eres una desconsiderada…
—basta ya Bruno, yo estaba bien en casa de mi padre
—¡¿tu padre?!
—si Bruno, él es mi padre para mí él es y será, siempre, MI PADRE
—lo lastimas —me detuve —siempre que hablas así lo lastimas, tal vez no te importe a ti, pero a nosotros nos importa
—¿nosotros?
—sí, princesa de hielo, a Sebastián y a mí nos preocupa papá —tomo mi rostro en sus manos y me miro a los ojos —porque aunque a ti no te guste él es NUESTRO PADRE
—yo no quería venir aquí
—lo sé
—entonces ¿Por qué me obligaron?
—porque te amamos
—¿me amas?
—aunque no lo merezcas
Me aleje de él, era raro entre nosotros llevarnos bien. Mejor subí buscando a Sebastián.
—Tian —llame a mi hermano —Sebastián ¿Dónde estás?
Me metí en su habitación y me tire en su cama. Inhale profundamente, la colonia que le regale en navidad era parecida a la Lucas. Me gustaba meterme en su habitación a olerla. 
Cerré los ojos y recordé el último día que olí la original. La esencia de Lucas.
Me tumbe en la cama de Lucas, lo extrañaba mucho y me ponía en verdad triste que él tenga que irse después de las vacaciones. Cerré los ojos y aspire el aroma del perfume de Lucas.
Unos molestos golpes en la puerta me alejaron de mi ensueño. La puerta se abrió y unos minutos después los gritos empezaron.
Sebastián apareció en mi puerta.
—¿Qué pasa? —me encogí de hombros y juntos nos acercamos a la escalera —¿será mamá?
—espero que no
Sentimos que subían las escaleras y retrocedimos un paso cuando la última persona que esperaba ver apareció.
—hay están
—aléjate de ellos —papá se apresuro pero un policía lo detuvo —¡suélteme!
—papi —trate de acercarme a él pero me sujetaron del brazo —déjame, papá ¿Qué pasa?
—Samanta mírame —me gire hacia la voz —debes venir con migo
—no quiero
—debes hacerlo, hablaremos cuando lleguemos a casa
—¡esta es mi casa! —grite —¡TIAN!
Sebastián estuvo a mi lado enseguida.
—¿Por qué la policía está en la casa? —Brian y Mateo llegaron en el peor momento —usted es Andrés —señalo
—Mateo, que bueno que estés aquí
—Mateo no te acerques, —apreté a Sebastián en un abrazo —él nos quiere lastimar
—Samanta no asustes a tu hermano
—papá debemos irnos —Bruno también estaba aquí 
—no dejare que los alejen de mi —papá trato de parecer calmado pero sus manos temblaron —su madre vive aquí y ella tiene la custodia de ellos tres
—su madre ya no vive aquí —corrigió Andrés —y yo obtuve la custodia de mis hijos y me los llevo
Hicieron falta unos tres policías para lograr subirme a un auto y ser sacada de casa. No le he podido perdonar a Andrés el haberme sacado de mi casa y no le puedo perdonar a mamá el habernos dejado.


sábado, 16 de enero de 2016

Capítulo 1

Hogar
Unos años después…
Lucas:                        
Las vacaciones, como las necesitaba. Estoy ansioso por llegar a casa, casi corro los últimos metros. Toco la puerta con fuerza y cuando papá abre lo cargo.
—¡hola papá!
—¡bájame! —grita entre risas —pero tú estás loco, bájame ahora
Lo hago y me da un fuerte abrazo. Como lo he extrañado, estar lejos de casa es más difícil de lo que pensé que sería.
—¿Dónde está Brian?
—ese loco en la calle, donde mas va a estar —papá entra y yo lo sigo —¿Dónde está tu chica?
—Paola tuvo un problema en casa, —dejo caer mi maletín —vendrá en unos días, ella me llamara para recogerla
Papá estiro los brazos y me tomo por los hombros inspeccionándome.
—estas tan cambiado
—ni tanto papá, el viaje me mato necesito un baño
—pues ve a bañarte —se giro hacia la cocina —yo solo le pondré más agua al guiso
Subí las escaleras deprisa, esta casa me asfixiaba, solo venia aquí por mi padre. Las habitaciones de mis hermanos estaban abiertas, incluso la de ella, la mire desde la puerta, siempre lo hacía, papá no había movido nada. Todo estaba igual, como si ella fuera a entrar en cualquier momento.
Después de que Andrés se llevara a Samanta acepte irme a la universidad, pero no entre a la primera sino a la tercera oportunidad, no soportaba estar en la casa. Cada rincón me traía un recuerdo.
Pase cerca de un mes en la cama, depresión, luego mi tía Irene llego a casa, avisada por papá, y me ordeno ir con ella. Aun recuerdo las palabras que me dijo:
—¿Por qué te quieres quedar?
—por si ella vuelve
—no va a volver —trato de tocar mi mano pero me aleje de ella —piensa Lucas, ella se fue con su familia sabe Dios a donde
—ella puede venir en las vacaciones —mis esperanzas empezaban a menguar —ella puede volver en cualquier momento, tal vez convenza a su padre de que la traiga de vuelta
—su padre no es como tu padre, no lo conoces de nada y por lo que su tía dijo es posible que los llevara fuera del país
—la quiero —admití
—y por eso te quedaras aquí —ella apretó mi mano, esta vez le preste toda la atención —su tía lo dijo, ella ahora tiene todo lo que quiere, si vuelve que le vas a ofrecer quedándote aquí
—y si me voy y ella vuelve ¿Qué hago?
—si ella te quiere sabrá donde estarás
—ella no te conoce —le recordé
—no me refiero a mi casa, me refiero a la universidad. Ella sabía que te irías a estudiar ¿verdad? —asentí —entonces ella espera que estés estudiando, superándote —se pudo de pie y me dio la mano. La tome —estarás a unas horas de camino en bus nada del otro mundo
—estaré en otro mundo —dije
—en uno mejor para ti —me sonrió —ya lo veras. Te esperare abajo no tardes
Ese día me trace una meta. Sería el mejor para Samanta, cuando la volviera a ver estaría en una mejor  
Susana estaba inubicable, se por mi hermano, Brian, que papá trato de contactarla, pero nunca supimos mas de ella. Solo desapareció.
Pase a mi habitación y abrí mi ropero buscando en la parte de arriba la bolsa que había dejado en casa. La desenrolle despacio, la bolsa estaba bastante arrugada, pero la muñeca y el peluche estaban bien. Era el único recuerdo que me permití guardar.
—te extraño —le dije al oso —¿sabes una cosa? Nunca supe tu nombre
Me reí de mi mismo, hablado con un peluche, volví a guardarlo en la bolsa y ponerlo en su lugar. Puse mi maleta en la cama y saque lo que necesitaba para el resto del día. Luego al baño.
Oí a papá hablando emocionado con mi hermano, reconocería su voz en cualquier lugar. Me les uní.
—hermano —saludo Brian, lo abrace fuertemente —no puedo creer que estés de vuelta —mi hermano me dio un gran abrazo —¿te quedas todas las vacaciones?
—no, pasare dos semanas aquí con ustedes y dos semanas en casa de Paola
—¿Dónde está ella?
—no llega hasta mañana o quizá pasado
—ya quiero conocerla —dijo papá

Y yo ya quería irme, esta casa era demasiado. 

lunes, 11 de enero de 2016

Luna playera

Hola!!!!

He vuelto de mis mini vacaciones. Dos semanas en la playa, envídienme. Ahora que he vuelto retorno a mis escritos de lleno y con nuevas ideas, como el nombre de la historia que he subido… y además la segunda parte y final de este.



Además he estado escribiendo, en estas dos semanas, una historia nueva. Es corta y la subiré de una, es decir subiré la descarga.

Pero tengo un problema para hacer la portada, ¿alguna sugerencia?