martes, 19 de enero de 2016

Capítulo 3

¿Sigues siendo tú?
Lucas:
Estábamos almorzando en familia como solíamos hacer los domingos, aprovechando que estábamos los tres. Cuando la puerta sonó.
—¿esperas a alguien? —le pregunte a papá
—yo no —señalo a Brian —¿otra vez te están buscando?
—¿a mí? —peso un momento —no creo, le dije que la llamaría en la noche —busco su teléfono y lo reviso —sí, para mí no es, ¿Paola?
—no, ella no llega hasta mañana
—van a abrir —papá se levantó de la mesa —y limpien la mesa
—yo abro —Brian se levantó de un salto de la mesa —tu limpias
A regañadientes me levante y empecé a recoger los platos para llevarlos a la cocina donde estaba papá tomando agua. Puse los platos en el lavadero cuando oímos a Brian gritar “hermano
Papá y yo corrimos a la sala y me quede paralizado cuando vi una diosa de hermoso cabello negro girar en los brazos de mi hermano. Cuando la puso en el suelo me perdí en la profundidad de unos hermosos ojos negros con los que había soñado desde hace tanto.
—¡Lucas! —corrió hacia mí y echándome los brazos al cuello me dio varios besos en las mejillas —¿no te alegra verme?
—a mi si —dijo papá abriendo los brazos —hola princesa
—hola papi —ella me soltó dejándome más confundido que antes si eso era posible —¿tu si me extrañaste? —papá solo la abrazo —no llores papito
—te extrañe tanto —él se limpia las lágrimas con la manga de su camisa —mi pequeña
—yo hubiera vuelto antes, pero no me dejaron
—Samanta —llamo alguien que no había notado antes —compórtate —él se acercó hacia papá que aún tenía a Samanta abrazada —buenas tardes, espero que no estemos molestando
—para nada —dijo papá tomando la mano que este le ofrecía —disculpa, ¿tú eres?
—Bruno, vine con mi padre a recoger a mis hermanos ¿no me recuerda?
—si ya te recuerdo —papá volvió a rodear a Sami con ambos brazos —y, ¿Cuándo llegaron? ¿Cuánto se piensan quedar?
—todas las vacaciones papi —Sami no podía dejar de sonreír —nos quedamos en casa de tía Catalina, llegamos hoy en la mañana
—sí, papá nos pidió quedarnos en casa de su prima haciéndole compañía —hablo Sebastián —¿Cómo has estado?
—bien hijo —papá soltó a Sami para poder darle un abrazo a Sebastián —¿Cómo está su padre?
—bien, gracias —Bruno reviso su reloj, se le veía incomodo —si nos disculpan tenemos que irnos
—yo me quiero quedar —se quejó Sami —Bruno un rato más, por favor
—Samanta, compórtate, no me hagas repetirlo una vez más  —él la tomo del brazo separándola de papá —ahora despídete
—suficiente —como siempre Sebastián estaba al lado de su hermana —vamos Sami, mañana podremos volver
—papi te molesta invitarme a almorzar
—Samanta... —siseo Bruno, pero ahora Mateo también estaba al lado de Sami 
—claro que no princesa, los iba a invitar a cenar pero almorzar mañana está bien por mi
—lo ves Sami, además vamos a casa de tía Felicita —Mateo le dio la mano a papá —entonces, ¿nos vemos mañana Pedro?
—claro muchacho, mi casa siempre será su casa
Todos se despidieron y la casa se quedó en silencio. Brian me codeo y se carcajeo de mí. Papá palmeo mi espalda.
—hijo la has llorado cuando se la llevaron y ahora que la tienes así de cerca, te quedas mudo —se rio y paso a la cocina —espero que para mañana encuentres tu lengua
—estoy soñando, ¿esa era Samanta? —me deje caer en el sofá —¿la viste Brian?
—si era Sami y no solo la vi —Brian se sentó a mi lado —la abrace, la bese y la además la cargue, ha crecido bastante—lo mire levantar ambas cejas —esta buenaza
—cuida tu boca
—¿Qué pasa Lucas? —se acercó y me hablo en voz baja —dime, ¿Qué crees que pase mañana?
—¿en el almuerzo? —asintió riendo —nada. Voy a cocinar la mejor comida del mundo entero
—tendrás que cocinar mucho —se levantó y abrió la puerta de la calle —¿a Paola le gustara conocer a Sami? ¿le has hablado de ella?
Cerró la puerta tras él, pero aun así podía oír su risa. Paola. Mierda me había olvidado de ella, mañana viene a verme. No podía dejarla, ¿pero qué le digo?
Solo papá podía ayudarme, entre en la cocina y lo encontré lavando los platos.
—deja eso papá, ya lo hago yo
—¿ya puedes hablar? —papá se secó las manos riendo —parecías un tonto, fue gracioso
—fue suficiente con Brian. Papá, no te burles tú también —empecé a lavar —recuerdas que te hable de Paola
—sí y estaba esperando a que me hablaras de eso
—y bien, ¿Qué hago? —termine de enjuagar las ollas —¿Cómo le hablo de Paola?
—dile la verdad, que Paola es tu novia
—pero que...
—Sami ha venido de vacaciones, se irá después y solo Dios sabe a dónde y por cuánto tiempo
—gracias por los ánimos —resople —he querido verla por cinco años y ahora que está a un paso de mí, hay alguien mas
—y tú crees que ella no tiene a nadie
—no lo creo ella es una niña, tiene apenas dieciséis
—¿y eso qué? —papá me tomo por lo hombros para mirarme de frete —ella tenía once cuando los veía besándose en cualquier esquina

Papá me palmeo el hombro y salió de la cocina, estaba que hervía pensando en los novios que Sami habrá tenido, y si tiene uno ahora. Y si ya no era más mi princesa.