sábado, 23 de enero de 2016

Capítulo 4

Cánsate
Samanta:
Unas horas antes…
—¿Dónde estará? —apreté la mano de Sebastián —si ya llego su vuelo, ¿Dónde se metió?
—tranquila, seguro que aparece en cualquier momento —repitió Sebastián, otra vez.
—eso me dijiste hace diez minutos
—y quejándote no harás que el tiempo pase más rápido —me molesto Bruno, le saque la lengua —aun así el tiempo no está pasando más rápido
No le conteste, en cambio pisotee molesta. Lo oí reírse de mí, odiaba que me molestara.
—ya estas todo morada de cólera —se burlo
—déjala en paz —advirtió Sebastián, mi protector hermano se había metido en demasiados problemas con Andrés por defenderme de Bruno.
—no le hago nada, ella es una mimada
—¡Tian! —me abrace a él
—solo lo diré una vez más Bruno, deja de molestarla —Sebastián dio un paso adelante poniéndome protectoramente tras el
Ellos se miraron a los ojos, retarse con la mirada a hacer el primer movimiento.
—no han cambiado mucho —una ronca risa me hizo dar vuelta tan rápido que me dolió el cuello, pero aun así sonreí de oreja a oreja. Grite y me tire sobre Mateo enredando mis brazos en su cuello y mis piernas en su cintura —yo también te extrañe
Salpique besos húmedos por todo su rostro antes de que mi hermano me ponga sobre mis pies.
—estaban peleando —no era una pregunta
Mateo era siempre el mediador, puede que Bruno sea el mayor de nosotros pero Mateo era el maduro.
—¿Cuándo dejaran de pelear? —pregunto Mateo mientras iba hacia su equipaje olvidado
Mire a Bruno fijamente con el seño fruncido, el me miro con una estúpida sonrisa. Me encogí de hombros y conteste simplemente.
—cuando él me deje de molestar
El abrió mucho los ojos y contesto.
—cuando crezca y deje de ser una niñita mimada y quisquillosa
Mateo rio y salió con su maleta en la mano. Solo una maleta, hablaría con él mas tarde.
De camino a casa de tía Catalina pasamos por un camino familiar. Si solo volteamos a la derecha en vez de a la izquierda…
—quiero ver a tía Felicita —dije
Bruno levanto la mirada de su celular para decime:
—no
—Mateo
—no puedes esperar hasta mañana —gemí —más tarde entonces
—Tian
—quiero ver a tía Felicita —dijo mi hermano favorito guiñándome un ojo —voy a avisarle que vamos para su casa
Bruno se estiro en el asiento para alcanzar a Sebastián antes de que pudiera sacar su celular.
—no vamos a casa de tu tía
—nuestra tía —corrijo
—dobla a la derecha —le indico al chofer de mi tía Catalina, y si, dije chofer mi tía Catalina era un poco especial tenía chofer, cocinera y jardinero —sigue de frente y te digo donde parar
—no lo hagas —dijo Bruno pero era tarde ya había doblado —Samanta, ¿Por qué lo haces?
—¿hacer qué? —vi la casa y le sonreí a Sebastián —aquí —grite y antes de que puedan detenerme estaba corriendo a casa de papá.
Sebastián bloqueaba la puerta de Bruno y Mateo no dejaba de reír, toque el timbre y luego la puerta. Si soy impaciente.
La puerta se abrió y sonreí.

—¿Samanta? —susurro un confundido Brian, luego sus ojos cayeron en Sebastián y grito —¡hermano!