sábado, 6 de febrero de 2016

Capítulo 7

Edén
Lucas:
Samanta camino rápido agarrada fuertemente de mi mano. Cuando estuvimos a una buena distancia de la casa, disminuyo el paso caminando delante de mí.
—¿Quién es ese Alejandro? —no pude evitar preguntar por el tipo ese —a tu hermano le cae muy bien
—porque son muy iguales —se detuvo y tomo una profunda respiración antes de voltear a verme —para mi padre los apellidos son muy importantes y el de Alejandro lo es, para él es importante que nos llevemos bien con ellos
—¿ellos?
—si con ellos ­—carraspeo y se enderezo —los Salazar son muy amigos de la familia —resoplo molesta —palabras de mi padre, y solo por eso sus estúpidos hijos deben ser nuestros amigos
—no te caen para nada —no pude evitar reírme
—se me nota... —se rió ella —Alejandro es un creído, ya lo viste tu y su hermana Lucia —puso los ojos en blanco —es insoportable, solo pregúntale a Tian
—no puedo creer que aún lo llames así —me acerque y enlace mi mano con la suya —te extrañe tanto Sami
—no me lo parece —ella sonrió y soltó mi mano —ven, no tardaran en buscarnos
La seguí por un  camino hasta que llegamos al rio. El sol estaba en todo lo alto así que debían ser más de la  una de la tarde.
—extrañe vivir aquí —hablaba mas para sí misma —la ciudad no es lo mío, ahora entiendo a mamá
—Sami, ¿estás bien?
—si Lucas —miro a todos lados —sabes, he venido aquí unos años
—¿de verdad? ¿Por qué no fuiste a casa?
—porque no me dejaron —echo a andar por un camino que a simple vista no se veía—no podía salir de la casa de tía Catalina —señalo un lado del rio —pero yo me escapaba siempre que podía y venia aquí
—es hermoso —mire el lugar con asombro, no era de extrañar que a Sami le gustara este lugar —¡¿Qué estás haciendo?!
No pude evitar gritar al verla quitándose la ropa.
—no grites —se saco los shorts y se quedo en ropa interior —no se puede nadar con ropa, ¿verdad? —se cruzo de brazos —¿Qué esperas?
—¿de qué? —se acerco a mí y yo retrocedí hasta que me tope con un árbol —no me voy a quitar nada
—peor para ti
Se puso de puntillas y cerró los brazos en mi cuello. Acerco el rostro al mío, como si quisiera besarme y yo la rodee con los brazos. No me di cuenta de que me estaba llevando al rio hasta que riendo me jalo del polo haciéndome caer.
—¡Sami! —grite cuando emergí—¿Por qué me tiraste?
—no te ibas a quedar a verme —nado lejos de mi —¿ahora si te vas a desvestir?
Sin querer, reí y me acerque a la orilla. Desde el agua ella me miraba fijamente a medida que me quitaba la ropa. Y cuando me quede en bóxers, y agradecí a mi buena suerte que me puse unos hoy, entre al agua otra vez.
Sami me llamaba como una sirena, despacio nade hasta ella que no hizo ningún ademan para alejarse de mí.
—eso estuvo mal Sami —no me resistí y la abrace por la cintura pegándola a mi cuerpo —no debiste mojarme la ropa
—te lo advertí —paso sus manos por mis brazos y las detuvo en mis hombros —te pedí que te metieras al agua conmigo y no quisiste, no me dejaste mas remedio
—no has cambiado nada
—¿y? —con las manos en mis hombros y la vista fija en mis labio cerro el espacio entre nosotros —no creo que eso te sorprenda
Me beso y detuvo mi mundo por unos minutos. Luego me empujo y riendo se alejo un poco de mi dejándome confundido, se agacho en el agua y me tiro algo que atrape en el aire. Cuando lo estire mi cara debía decir todo lo que sentía por que su risa fue fuerte.
Hice una pelota su sostén y lo tire a la pila de ropa en la orilla. Ella nada despacio de un lado al otro, su largo cabello negro se veía hermoso al flotar. No intento huir cuando la atraje a mí y la bese otra vez, podía sentir sus pechos desnudos apretándose a mi pecho.
Las manos de Sami pasearon por mi cuerpo, por mis brazos, por mi pecho y se detuvieron en mi... Oh señor, no, hay no. La empuje suavemente pero ella no parecía querer dejarme ir.
—no Sami —tomo cada gramo de mi autocontrol alejarme el espacio suficiente —no puedo
—¿no te gusto?
—me gustas, claro que me gustas Sami es solo que yo no.... — me alejaba de ella para ordenar mis ideas —espera Sami, ¿A dónde vas?
—a casa, yo pensé que... —llego a la orilla y se apresuro a ponerse la ropa —lo siento si yo te moleste
Llegue a ella y trate de tomar de su mano, pero se soltó de mi. Mala señal.
—Sami, no estoy molesto, es solo que... yo no puedo
—entiendo —ella aún me daba la espalda —no tienes que decir más, lo siento —se sentó para ponerse sus zapatillas —me perdonas, por....umm... tocarte
—no —me senté frente a ella para poder mirarla a la cara, pero ella mantenía la mirada en sus zapatillas  
—yo...eh...lo entiendo —mantenía la mirada en el suelo —te entiendo
—no me entiendes —tome sus manos y las cerré tras mi cuello, ella levanto la mirada y se veía confundida —me gusto que me tocaras, pero no podemos hacerlo
—¿Por qué?
—yo no... —me sentí tímido con ella —esperaba que tu... que nosotros —sabia que primero tenía que hablarle de Paola, pero era ver sus ojos y perderme— yo no traje nada...
—no tienes condones —me quede en blanco, cuando ella lo dijo —¿Por qué no me lo dijiste?
—olvídalo —tome su rostro con ambas manos y la bese despacio —¿estás bien?
Asintió y se estiro de nuevo tomando mi boca en otro beso. Si ella seguía tocándome así no me iba a poder contener.
—Sami vamos a casa
—ahora no —me jalo hasta que quede sobre ella —no te detengas por favor —tomo mi mano y la metió bajo su polo
Tal vez no podía hacerlo con ella, pero podría hacerla sentir bien, al menos eso pensé hasta que recordé que estaba recostada sobre hojas.
—princesa, no te molestes, pero no
—está bien —puso los ojos en blanco haciéndome reír —¿tu ropa seguirá mojada?
—creo que si ­—me levante y la ayude a ponerse de pie —¿Qué tienes en mente?
—espera y veras
Tomo mi ropa y la exprimió la sacudió y la extendió sobre una roca para secarla. Abrió mis zapatillas, y las puso en dirección del sol. Luego se desvistió una vez más, y se metió al agua en toples. Ella quería volverme loco.
Nadamos un rato mas, y nos besamos mucho. Ella trato de persuadirme para que hiciera algo más que besarla y casi lo consiguió, casi. Mi ropa no estaba del todo seca, pero no importaba me mantendría con la cabeza fría. Caminamos de la mano, pero no volvimos por el mismo lugar por el que llegamos dimos una gran vuelta y terminamos a un lado del camino.
Un claxon, llamo nuestra atención, la noche ya estaba cayendo así que no pude ver bien el auto que se nos acercaba. Instintivamente puse a Sami tras de mí, cuando el auto se detuvo frente a nosotros.
—te he buscado por todos lados —esa voz yo no la conocía —Bruno no te dijo que estaba aquí, ¿verdad? —un tipo salió del auto parándose frente a los faros
—¿David? —ella salió de detrás de mi —¡David! —grito y se tiro a sus brazos
—hola pequeña —él la beso en la mejilla y luego en el cuello haciéndola reír, ya lo odiaba —te he buscado desde que llegue, ¿Dónde estabas?
—por ahí —rio y coqueteo con el delante de mí, me sentía un mirón —ya sabes que me aburro a muerte cuando estoy encerrada
—lo sé pequeña, y ¿él es?
Samanta volteo aún en vueltas en sus brazos y me sonrió a modo de disculpa, ella había olvidado que estaba ahí, con ella. Creo que podía oír a mi corazón romperse.
—el es Lucas —estiro la mano hacia mi —Lucas, el es David y aunque no lo creas es hermano de Alejandro
—Lucas, ese Lucas “princesa” —dijo el idiota —ella habla de ti, mucho si me permites decirlo
—y dime David —apreté su mano con fuerza antes de dejarla ir —¿Qué te decía de mi?
—no vas a decir nada David —Sami le dio un golpe juguetón en el brazo —te lo diré después Lucas, vamos a casa tengo hambre
Ella se deshizo del abrazo de el idiota, y me rodeo la cintura con los brazos. David abrió mucho los ojos y disimulo su molestia con una sonrisa, yo no pude contener mi sonrisa.
pequeña —le susurre al oído a Sami —¿me dirás todo después?
—¿celoso? —antes de entrar al auto me beso en los labios —te lo puedo decir en la noche, a menos que no quieras pasarla conmigo
Trague. Ella y solo ella me hacía sentir como un bebé, imaginar a Sami en mis brazos era mi mejor sueño.
—nada me gustaría más —entramos a la parte trasera del auto —pero sabes que debo ir a casa
—me lo debes —se inclino y me beso en los labios —David, primero hay que dejar a Lucas en su casa
—claro pequeña —contesto el de inmediato —¿por dónde?
Sami le dio las indicaciones y no se movió ni un milímetro de mi lado, se mantuvo abrazada a mi todo el camino a casa. El idiota nos miraba de vez en cuando con el ceño fruncido.
Al llegar a casa muy a mi pesar tuve que despedirme y separarme de Sami.
—espera aquí David —Sami salió del auto y tomo mi mano —solo saludo y salgo
—lo que tu digas pequeña
Antes de que pudiera tocar la puerta esta se abrió y Paola se lanzo a mis brazos.
—hola amor —me dio un beso en la boca —¿Qué pasa? —miro a Sami, pero no me soltó —hola
—hola, me permites voy a pasar
—claro, ¿tú eres la novia de Brian? —Paola la miro de arriba abajo —yo soy la novia la de Lucas, Paola
—¿la novia de Lucas? —Sami le dedico una mirada que me asusto, jamás se la había visto antes —el no me hablo de ti, que fea esa actitud, ¡hola papá!
Sami entro y abrazo a mi papá, Brian salió a saludarla y la volvió a cargar como lo hizo ayer, haciéndola girar en sus brazos.
—¿no sabía que tuvieras una hermana? —Paola me tomo la mano para entrar juntos
—disculpen, ¿puedo pasar? —David nos paso en la puerta
—no te dijeron que esperaras —no pude evitar meterme —Sami te dijo que no tardaba
—sí, pero no me gusta dejar sola a mi pequeña princesa —sonrió con suficiencia y paso
—¿y él quien es? —Paola apretó mi mano llamando mi atención
—un idiota
Antes de que Paola me preguntara alguna otra cosa, la jale dentro de casa. En la sala estaba papá sentado con Brian. Sami estaba en el brazo del sillón pequeño y David estaba sentado en el.
—papito, ¿puedo pasar al baño?
—hijita tú no tienes que pedir permiso —papá palmeo su rodilla —está siempre será tu casa
Sami se levanto y paso al baño. Brian levanto las cejas varias veces y me pregunte que estaba pensando. Me temía que no iba a gustar.
—dime David, —Brian ignoro el codazo de papá —el novio de Sami no vino con ustedes
—Sami no tiene novio —preste especial atención a esta parte —hasta donde yo sé, ella nunca ha tenido novio
—eso no es posible —volvió Brian —ella es tan linda, debe de haber habido alguien
—pues, nosotros salimos un tiempo
—¿ustedes? —no pude contener mi lengua —tú no eres muy grande para ella
—pues sí, tengo veintitrés —me quedo mirando fijamente —esa fue una de las razones por las que no seguimos juntos
—¿y las otras? —insistió Brian
—pues... —el pareció dudarlo por un momento, antes de que su mirada se  cruzara con la mía y una enorme sonrisa se dibujara en su rostro—ella está enamorada de un tipo que le decía princesa, —dijo David, todos se quedaron en silencio y papá me miro —espero que él sea lo suficientemente tonto y ya tenga a alguien más, así ella volverá conmigo 
—tal vez estas esperando en vano
—no lo creo, Lucas —se puso de pie —siento que hoy es mi día de suerte
—ya estoy lista, —Sami entro en la sala —nos vamos, David
—si princesa —David tomo la mano de Sami y la beso en el dorso —fue un placer conocerlo señor
—nos vemos papi —Sami abrazo y beso a papá
Luego le dio un beso a Brian y uno a mí, el mío fue el más frio y distante de los otros.
—fue un gusto conocerte Sami —Paola no dejo mi brazo —tal vez nos veamos luego, me voy a quedar aquí con Lucas
—entonces nos veremos luego, —si pensaba que ella fue fría conmigo, con Paola estaba siendo un tempano —¿me dijiste tu nombre?
Vi a Brian morder una sonrisa.
—Paola, mi nombre es Paola
—bueno Paola, el mío es Samanta —Sami se hecho el cabello sobre un hombro de forma tan sexy —estoy segura que te veré luego, adiós
Se dio la vuela y camino al auto de David meneando las caderas de una forma que, estaba más que seguro, me daría sueños interesantes esta noche. Me iba a morir, rebobinando lo que se había dicho esta noche, ella estaba enamorada de mí y yo la había lanzado a los brazos de David.

¿Se podía ser más idiota? Cuando Paola me miro supe que si se podía, al menos yo podía.