jueves, 11 de febrero de 2016

Capítulo 8

La princesa soy yo
Samanta:
Pasar la tarde con Lucas fue tal como me lo imagine, excepto la parte donde se porto bien. Esperaba que me diera un enorme beso en la puerta de casa para despedirme.
Pero la puerta se abrió una mujer se lanzo sobre Lucas.
—hola amor —chillo antes de darle un beso en la boca —¿Qué pasa? —siguió la mirada de Lucas y me dijo: —hola
Respire hondo y conté hasta diez.
—hola, me permites… voy a pasar
—claro, —ella me miro de pies a cabeza. Analizándome —¿tú eres la novia de Brian?—extendió la mano saludando —yo soy la novia la de Lucas, Paola
—¿la novia de Lucas? —Lucas tiene novia y no me dijo nada, mi día solo iba en picada  —el no me hablo de ti, —mire a Lucas que miraba a su novia —que fea esa actitud, ¡hola papá!
Los pase antes que ellos me dijeran cualquier cosa. Me tire en los brazos de papá que, como siempre, me recibieron gustosos.
—hermana —Brian me levanto en brazos y me hizo girar
De reojo vi a David entrar en casa. El saludo a todos y se sentó en el sofá más pequeño. Me senté en el brazo del sofá con la mano de David en la mía.
Ver a Lucas y su novia, me revolvía el estomago.
—papito, ¿puedo pasar al baño?
—hijita tú no tienes que pedir permiso está siempre será tu casa
Todo en esta casa me era tan familiar que dolía pensar en ello. Entre en el baño y me moje la cara para refrescarme, conté hasta diez y volví a hacerlo pero no funcionaba no lograba calmarme. Hora de irse.
Pensé en la forma más amable de salir de aquí. Estaba a punto de decir algo pero una conversación me detuvo en seco.
—eso no es posible —dijo Brian —ella es tan linda, debe de haber habido alguien
—pues, nosotros salimos un tiempo
¿Por qué tenías que hablar David?
—¿ustedes? —ese era Lucas —tú no eres muy grande para ella
—pues sí, tengo veintitrés. Esa fue una de las razones por las que no seguimos juntos
—¿y las otras?
—pues... —me acerque hasta que David me vio en la puerta   y entonces sonrió —ella está enamorada de un tipo que le decía princesa, espero que él sea lo suficientemente tonto y ya tenga a alguien más, así ella volverá conmigo
—tal vez estas esperando en vano —gruño Lucas
—no lo creo, Lucas —David me vio a los ojos cuando dijo —siento que hoy es mi día de suerte
Era más de lo que debí escuchar.
—ya estoy lista, nos vamos, David
—si princesa, fue un placer conocerlo señor —papá apretó la mano de David
—nos vemos papi
Me despedí de todos en casa, incluso de Lucas.
—fue un gusto conocerte Sami —la novia de Lucas y su insoportable voz me siguieron e mi camino a la puerta —tal vez nos veamos luego, me voy a quedar aquí con Lucas
Sonreí como la princesa de hielo que Bruno insistía que era.
—entonces nos veremos luego, ¿me dijiste tu nombre?
—Paola, mi nombre es Paola
—bueno Paola, el mío es Samanta estoy segura que te veré luego, adiós
Salí de ahí pavoneándome.
De camino a casa mi mente no dejaba  de dar vuelta en lo que había pasado en el día.
—¿Qué acaba de pasar, princesa? —le di un golpe a David en el brazo lo que lo hizo reír —háblame Samanta
Respire hondo y fingí no oírlo.
—Samanta, por favor, dime qué te pasa
—estoy molesta —gruñí
—¿Por qué?
—en verdad me preguntas porque estoy molesta —golpee las manos en el tablero —¿no la viste?
David paro el carro junto a la carretera.
—a ver si entiendo —dijo él —¿estás molesta porque tu hermano tiene novia?
—primero, sabes de sobra que no es mi hermano —nunca le mentí a David —y segundo… segundo
—¿segundo?
—no entiendes
—no pequeña, no entiendo —se deshizo de su cinturón de seguridad —¿Por qué creías que él te esperaría?
—pensé que me quería
—¿tú lo quieres?
—el es mi primer amor
—no es lo que te pregunte
—es lo único que te diré, será mejor que me lleves a casa de una vez —señale el reloj —es tarde y no he comido

David entiende mi, nada delicado, cambio de tema y me lleva de vuelta a casa en el más molesto silencio. Odio los silencios.