sábado, 12 de marzo de 2016

Capítulo11

No me despiertes
Lucas:
Sami nadaba desnuda en el río, me estaba llamando. Mi hermosa sirena me esperaba. Llegue hasta ella y la tome en mis brazos besándola profundamente.
El maldito celular me alejo de esa hermosa fantasía, mataría al que fuera que estaba al otro lado del celular. No reconocí el numero que brillaba en la pantalla y si era ella, mi hermosa sirena.
—hola —trate de imaginarla recién levantada y una tienda de campaña se formo en mi cama     
—¿Dónde se supone que estabas? —la voz chillona de Paola me despertó de mi fantasía —te busque en tu casa osito y tu papá me dijo que no estabas.
—no me llames osito —me frote los ojos y me estire en mi cama —te dije que no vuelvas a llamarme, terminamos.
—no terminamos osito, no te vas a deshacer de mi fácilmente.
Colgó. Gracias al señor, no tenía ganas de escuchar sus chillidos tan temprano. Me fije en el reloj de mi mesa, apenas eran las seis y media de la mañana. Paola estaba totalmente loca.
Después de que regrese a casa estaba tan molesto, todo estaba en contra mío. Primero la pelea de Samanta y Paola, luego Bruno enterándose de todo y por último, y para mí lo peor, David. Ese idiota estaba tras mi princesa.
Así que con todo eso hirviendo en mí, no me contuve cuando Paola se me acerco y me abofeteo, no la golpee, pero le dije cosas que no pensaba decir jamás. Y ella se fue de casa, o mejor dicho la eche.
Para cuando llego papá la casa era un caos. El grito, yo grite y para colmo de males tuvimos una visita inesperada:
—solo quiero saber que paso —Andrés estaba parado en la puerta con los brazos cruzados —¿Por qué mi hija está en el hospital?
Papá se giro rápidamente y me fulmino con la mirada.
—¿Samanta esta en hospital? —siseo papá —¿Por qué él me lo dice? ¿Por qué me tengo que enterar así?
—papá no me diste tiempo para hablar —me defendí.
—pues ahora habla, habla y dime que paso aquí.
—Paola y Samanta se pelearon y ella se cayó por la escalera.
—¿Quién es Paola? —casi me había olvidado de Andrés parado en la puerta.
—es mi novia.
—tu novia, ¿Por qué Samanta se pelearía con tu novia?
—no lo sé, yo no estaba aquí.
—¿y dónde estabas tú? —me gruño papá
—salí con mis amigos y cuando volví todo esto me recibió en casa.
Papá me miro con el ceño fruncido y Andrés solo se quedo hay parado sin decir ni hacer absolutamente nada. Era extraño.
—déjame ver si entiendo —entro en casa y tomó asiento —mi hija vino a visitarlos y se encontró con tu novia —me señalo —y se agarraron a golpes solo porque si. Perdónenme pero yo conozco a mi hija y aunque es un poco impulsiva ella jamás agrediría a nadie sin razón. Nunca.
El chofer de Andrés nos salvo de tener que dar alguna explicación. Porque para ser sinceros no teníamos ninguna.
—señor Fernández —Andrés solo miro en su dirección —es su hermana.
—noticias sobre mi hija
—si 
Andrés se puso de pie y aliso su saco.
—debo irme, pero aun quiero saber las razones —estrecho la mano de papá —y las sabré. Hasta luego.
Luego se fue seguido de su chofer.
—¿Qué fue eso? —Brian apareció mágicamente 
—¿Y tú dónde estabas?
—oyendo todo desde un lugar seguro —lo dijo como si fuera algo obvio
—pues tú me vas a contar todo —papá tomó del brazo a Brian cuando este empezó a retroceder —ya que tú hermano no me dice nada
Brian no tuvo tiempo para quejarse, porque papá lo bombardeo de preguntas y Brian solo atino a responder lo que pudo. Para el final del día papá estaba más furioso que yo. Pero no con Paola por pelear con Samanta, ni con Brian por haberse ido de lengua, no. Él estaba molesto consigo mismo por permitir que pasara en sus narices.
Yo estaba molesto con él por pensar de esa manera.

Y en el fondo, aunque me negaba a admitirlo, estaba molesto conmigo por no saber llevar esto.