miércoles, 10 de agosto de 2016

Frecuente:

Me desperté agitada.

Un ruido me hace girar en la cama y entreabrir los ojos.

Un tipo entraba lentamente a mi habitación, sabía que debía gritar o correr, hacer algo, pero me quede quieta viéndolo acercarse a mí.
La oscuridad me hacía imposible ver su rostro.

Dijo algo que no oí, no podía oír mas que el pulso en mis oídos. Él se sentó a mi lado en la cama. En la posición en la que estaba, boca abajo con ambas manos bajo la almohada, esta indefensa. No es que hiciera algo para cambiar mi situación.

Movió las mantas hasta mis pies y luego subió una de sus manos por mis piernas, la curva de mi trasero, la espalda. Cuando llego a los hombros, aparto el cabello dejando al descubierto mi cuello.

Se inclino dejando pequeño besos regados por mi cabello, por la mejilla. Susurro en mi oído a medida que su mano se movía dentro de mi camisón de dormir.

—Luna… —sus dedos jugaron al borde de mi ropa interior —dulce, dulce Luna…

Me desperté de golpe, jadeaba por aire. La luz del sol se filtraba por la ventana, que olvide abierta anoche.

—fue un sueño —me dije —solo un sueño.

Aunque el cosquilleo aun me recorrían.

Aunque aun podía sentir los dedos acariciándome de forma tan intima.


Aunque se sintió tan real… me seguí diciendo lo mismo.